El teleférico de La Paz celebra sus 200 millones de pasajeros

APG

El teleférico que articula a las ciudades bolivianas de La Paz y su vecina El Alto, considerado el más extenso a mayor altura en el mundo, consiguió trasladar a 200 millones de pasajeros desde el inicio de su servicio en 2014.

“Eusebia Quispe es la pasajera 200 MILLONES de Mi Teleférico”, escribió ayer en su cuenta de Twitter el gerente general de la empresa estatal de transporte por cable, César Dockweiler.

El registro se efectuó la pasada noche en la estación de la línea roja que conecta el centro de La Paz con El Alto. Ambas ciudades suman casi 2 millones de habitantes, de los 11 que tiene Bolivia.

El gerente de Mi Teleférico indicó que “el molinete de la estación” que controla el ingreso de cada usuario fue el que registró a Quispe, una mujer indígena aimara de unos 70 años que estaba acompañada de una hija suya y que como premio recibió un vehículo último modelo.

La mujer contó que cuando estaba por subir a una de las cabinas se asustó, ya que el personal de la empresa la detuvo de la misma manera en que suele hacerlo con algunos pasajeros que tratan de abordar el servicio en estado de ebriedad y creyó que era un error, según reflejó un video publicado por Mi Teleférico.

El teleférico boliviano comenzó a operar en mayo de 2014 y la primera línea en hacerlo fue precisamente la roja que registró al pasajero 200 millones.

El transporte por cable recientemente inauguró la línea plateada, la décima de un gran circuito que traviesa la planicie altiplánica de El Alto, a unos 4.000 metros de altura, y se introduce en un escarpado valle rodeado de montañas en la cordillera de los Andes donde está La Paz, en una red de transporte de más de 30 kilómetros.

Una de las particularidades del teleférico boliviano es que aprovecha y explota la irregularidad topográfica de la región para ofrecer vistas sin igual al atravesar por grandes barrancos, y sobrepasar los mercados, cementerios y principales avenidas de ambas ciudades en medio de los edificios.

El teleférico ofrece una alternativa al tráfico rodado, evitando los atascos, además de haberse convertido en atractivo turístico por las vistas de los Andes que se disfrutan desde sus cabinas.