El volcán de fuego, y otros siniestros

La madre tierra está respondiendo con fuego, agua, vientos huracanados, terremotos y situaciones climáticas extremas. Aunque no todos los desastres son producto de los cambios que ha sufrido el planeta por la mano del hombre, algunos son producto de una incesante agresión. Otros desastres parecen una advertencia a la tozudez con la que la que construyen grandes represas inundando miles de hectáreas de bosques y selvas acabando con una enorme variedad fauna silvestre y recursos forestales donde conviven miles de seres.

En estos momentos, el mundo puede ver con preocupación evidente las explosiones, erupciones y los efectos del Volcán de Fuego en Guatemala que ha ocasionado la muerte de decenas de personas, y precipitado la evacuación de miles de guatemaltecos, mientras un número indeterminado de desaparecidos agobia a la población.

Los informes de los corresponsales describen un cuadro dantesco en el que destacan tres ríos de fuego que bajan por las laderas del volcán dejando a su paso un suelo incandescente por el que los rescatistas intentan llevar auxilio. Otro volcán está activo en Hawai. Hay unos mil 500 volcanes activos en el mundo. Huracanes en Centro América y Norteamérica, así como temporales en diversas partes del planeta. El frío invernal que se intempestivamente se desató en nuestro país así como otras señales, deberían mover a la reflexión a los gobernantes para que acaben con los discursos y hagan realidad la protección de la Madre Tierra.

Una de las prioridades en las políticas de Estado, especialmente en aquellos países donde la previsión es precisamente su mejor perfil, tiene que ser la preparación para enfrentar los efectos del cambio climático, que pueden hacer retroceder los logros generales de los últimos años. América Latina y el Caribe (ALC) han logrado avances significativos en la reducción de la pobreza y la desigualdad, pero la frecuencia de las sacudidas y golpes de la naturaleza, así como desastres ocasionados por el hombre, amenazan con retroceder

Recordemos que el informe del Banco Mundial (BM) denominado ¿desarrollo económico inestable?, advierte que se podrá regresar a millones de personas a la pobreza a menos que se aceleren los esfuerzos por mitigar y afrontar estos riesgos. El documento, elaborado con datos de un balance de 2017, explica las repercusiones de los efectos ambientales en los desastres naturales.

Recordemos también que el año pasado han ocasionado muertes y daños en casi todo el planeta. En Bolivia los efectos no han sido de la magnitud de otros años, pero de todas maneras, el cambio climático se ha sentido en todo. El informe del BM fundamenta que las repercusiones agregadas (que afectan a un gran número de gente al mismo tiempo), costos hospitalarios, medicamentos horas de trabajo perdidas; el crimen, violencia y las epidemias, representan un nuevo desafío para la población vulnerable de la región, sobre todo en el actual contexto de bajo crecimiento económico y crecientes déficits públicos.

En los años de altos precios de las materias primas se logró reducir la pobreza, “sin embargo, prácticamente cuatro de cada 10 hogares siguen siendo considerados como económicamente vulnerables, corriendo el riesgo de volver a la pobreza debido a los choques agregados” señala el Banco Mundial.

La incidencia de los desastres naturales en la región se triplicó. Las lluvias y sequías extremas son una amenaza casi constante. En el Caribe, al menos un país “y muchas veces más de uno” experimenta un huracán o ciclón todos los años. Más de un cuarto de todos los sismos de magnitud 8.0 o más ocurren en el oeste sudamericano. De igual manera, enfermedades infecciosas y virus como el Zika y el Chikungunya proliferan en territorios cálidos y húmedos de muchos países tropicales de Latinoamérica.