Elecciones con una posición dividida: ¿estrategia o intereses?

El pasado martes cerró el primer paso en la carrera a las elecciones presidenciales del 2019. De acuerdo al cronograma preparado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), la alianza política que no se inscribió en este plazo, no podrá participar de estas justas electorales.

Por el oficialismo está el MAS, que tiene como candidatos a Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera. Y, para enfrentarlo están, por un lado, Comunidad Ciudadana, que agrupa al FRI y Sol.bo con Carlos Mesa como su candidato a la presidencia; y la coalición del Movimiento Demócrata y Unidad Nacional (UN) denominada “Bolivia dice No”, además de otras seis organizaciones políticas.

Si bien un partido político no tiene entre sus prioridades conformar alianza, porque su fin es llegar solo al poder, la experiencia vivida en los procesos electorales en los que participaron enfrentando al MAS parecía conducir a una “gran alianza”, con más opciones de hacer frente al oficialismo. Por lo menos así se sugería y ese parecía el clamor de una parte de la población.

Pero, hoy vemos que de parte de la oposición hay dos frentes y los siguientes seis partidos políticos habilitados para las elecciones primarias de enero de 2019: UCS liderado por Johnny Fernández; el MNR jefaturizado por Luis Eduardo Siles; el Frente Para la Victoria (FPV), de René Rodríguez; el Movimiento Tercer Sistema (MTS) de Félix Patzi; el Partido Demócrata Cristiano (PDC) que espera llevar como candidato a la presidencia a Jaime Paz Zamora; y el Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL) representado por Franz Tórrez.

La población boliviana se pregunta si esta actitud es una estrategia o si más bien responde a intereses personales y grupales, que como siempre primaron por encima del interés nacional.

Con este proceder, creen estos políticos, por lo menos lograrían por votación propia algunos parlamentarios que respondan a sus intereses. Pero, no faltan los puntos de vista que hablan de que la oposición, pese a reiteradas derrotas ante el MAS, no aprendiera la lección y siga intentando obtener resultados que antes no los alcanzó.

Por el momento, el frente que parece muy satisfecho con este panorama es el oficialismo, que cree tener asegurado el triunfo en las próximas elecciones generales. Aunque, un comentario publicado hace pocos días, habla de que por primera vez, desde que está en el poder, el presidente Morales parece visualizarse fuera del poder.

Este inadvertido comentario del primer mandatario ante un grupo de cocaleros afirmaba: “Cuando acabe de ser presidente –un día– si me molesta la derecha para procesarme con cualquier motivo, seguro ustedes van a estar aportando para defenderme. Seguro, si me molestan, ustedes van a estar marchando para liberarme”.

Y, como no podía ser diferente, el inicio de la larga campaña electoral que vivirá el país empezó por un intercambio de “gentilezas” entre los presuntos principales contendientes. El presidente lo llamó “cobarde” y “maleante” y la respuesta de parte del expresidente fue: “no es digno del cargo que ocupa”.