¿”Época de platino” en hidrocarburos?

Contra todos los pronósticos negativos que los especialistas lanzan sobre las perspectivas nacionales del gas y el petróleo, el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, afirma que este año Bolivia ingresará a una “época de platino” en el campo energético, con la generación de mayores recursos para el país, gracias a las nuevas inversiones y la industrialización. Se habla de una mayor producción con el descubrimiento de nuevos campos petrolíferos y de gas natural, mientras en el mundo existe preocupación y los analistas perciben que continuará la mayor producción de crudo y una demanda que no crecerá mucho, situación que repercute en las cotizaciones.

Según el ministro de Hidrocarburos, “a partir de la nacionalización ha habido un cambio cualitativo, es otro país, pienso, que los últimos 13 años han sido la época dorada, y a partir del 2019 será la época de zafiro o de platino, porque será mejor”, dijo a los medios estatales de comunicación.

Sánchez recordó que la renta petrolera entre 1985 y 2005 fue de 3.200 millones de dólares, pero en los últimos 13 años, con la gestión del presidente Evo Morales, subió a 38.000 millones de dólares y anunció que “se avecinan tiempos mejores” por la inversión prevista en hidrocarburos para los próximos años.

Pese a ello, surgen informes sobre el paulatino agotamiento de los más grandes campos de hidrocarburos nacionales, y que los nuevos pozos habilitados corresponden a los mismos campos, situación que pone en riesgo la seguridad energética del país. Por lo menos ese es el criterio de especialistas en la materia. A ello se suma la conclusión del contrato de venta de gas a Brasil, mientras Argentina podría prácticamente dejar de abastecerse del gas boliviano. Pero para el Gobierno, esas preocupaciones están demás, porque según las autoridades el país tiene enormes reservas e ingresos suficientes.

Mientras tanto, los hechos concretos se dirigen a la esperanza de colocar gas mediante empresas privadas en algunos Estados de Brasil, y a confiar en que Argentina asuma los compromisos que tiene con nuestro país para adquirir gas natural hasta el año 2026, situación que parece poco realista tomando en cuenta la creciente producción de gas de esquisto, que ya le está permitiendo al país vecino a exportar sus excedentes.

El ministro Sánchez explicó que el Gobierno prevé realizar una inversión de más de nueve mil 500 millones de dólares hasta 2025, y según su criterio en el país existe una “excelente seguridad jurídica” y “excelentes mercados”. En consecuencia, afirma que “la inversión extranjera es fácil de atraerla cuando uno tiene eso”. Anteriormente, el ministro Sánchez informó que Bolivia alcanzó una renta petrolera mayor a los 2.000 millones de dólares en 2018, y que cerró el año “con las reservas probadas de gas natural más altas de la historia de Bolivia, de 10.7 TCF”.

Ante estos anuncios no queda otra que hacer votos porque así sea, y que los demás pronósticos, incluyendo los de organismos internacionales como la OPEP, estén equivocados al señalar que 2019 será un año difícil para el petróleo, debido a que la producción será mayor a la demanda. De todas maneras, también existe optimismo por un posible acuerdo de los países árabes para mantener las restricciones a la producción y eso permita compensar el aumento de oferta de países ajenos a la OPEP, hecho que permitiría estabilizar el precio del barril de crudo en 7.5 dólares promedio. De todas maneras, no estaría demás tomar previsiones frente al incremento de las ofertas de gas de Estados Unidos, y otros países, sumados a las perspectivas de Argentina que prevé ser un exportador masivo de gas de esquisto al finalizar este año.