Escepticismo en Venezuela tras ajustes económicos que buscan aliviar crisis

EFE

Empresarios, analistas y diputados venezolanos reaccionaron con escepticismo al conjunto de decisiones económicas anunciadas por el presidente Nicolás Maduro, con las que espera dar un vuelco a la economía, aquejada por una severa crisis.

Por dictamen del Ejecutivo, el 20 de agosto se le quitarán cinco ceros a la moneda local (el bolívar) y entrará en circulación un nuevo grupo de billetes con denominaciones más ajustadas a la inflación nacional que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), cerrará el año en 1.000.000 %.

Además, Maduro decretó la exoneración de impuestos a las importaciones relacionadas con la producción y pidió a la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC) una nueva legislación para flexibilizar el control cambiario estatal y permitir “el libre flujo” de inversiones en otras monedas.

A juicio del vicepresidente económico, Tareck el Aissami, estos ajustes van “a sentar las bases para el parto definitivo de la independencia y la soberanía económica nacional” con miras al socialismo que pregona la revolución bolivariana, en el poder desde 1999.

“Son medidas para empoderar a nuestro pueblo y devolverle su capacidad adquisitiva”, consideró el vicepresidente y adelantó que seguirán tomando decisiones financieras en las próximas semanas.

Sin embargo, varios economistas se mostraron incrédulos ante la idea de que estas medidas sean suficientes para salir de la crisis.

“Lo anunciado es de un efecto muy, muy limitado, por no decir nulo (…), sin duda es insuficiente”, dijo a Efe el director de la firma Econométrica, Henkel García, que consideró los anuncios muy lejanos de la “gran reforma” que necesita el país para sanear su economía.

Explicó además que el plan debió incluir una estrategia para captar ayuda financiera internacional por el orden de los 30.000 millones de dólares, al menos durante “los primeros años”.

Además de las medidas señaladas, Maduro anunció que el bolívar, que pasará a llamarse “soberano” desde el 20 de agosto, estará anclado al petro, una criptomoneda respaldada en crudo con la que no se pueden realizar transacciones en Estados Unidos por orden de su presidente, Donald Trump.

El analista Luis Vicente León dijo que anclar el bolívar al petro no ofrece garantías, puesto que el petróleo “en el subsuelo, sin títulos y controlado por el mismo Gobierno que podría incumplir, es un cero a la izquierda”.

Para Alejandro Grisanti, director de la firma Ecoanalítica, Maduro no ofreció “ni una sola medida para frenar” la espiral de inflación que, según cálculos del Parlamento, es de 2,8 % cada día.

“El Gobierno tiene que entender que la hiperinflación no está en los empresarios (…), sino en el Gobierno, que gasta por encima de sus ingresos”, indicó en declaraciones a un canal en línea venezolano.

En el mismo orden de ideas se expresó el diputado opositor y economista José Guerra que cuestionó la ausencia de correctivos en “las causas de la hiperinflación, que son básicamente de orden fiscal y monetario”.

“La solución es desregularizar la economía con un plan económico coherente”, dijo Guerra al señalar que el petro “no existe, no se acepta como divisa” por lo que consideró “osado” hacer un anclaje “con una pretendida divisa inexistente”.

El diputado ponderó como lo más importante el decreto que persigue una flexibilización cambiaria, aunque cree que el control en el manejo de divisas y la penalización de ilícitos en este sentido es una herramienta que debería ser eliminada y no revisada.

“Pero eso no es un acto de la ANC, eso es un acto del Parlamento”, alertó.

En este sentido, la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional de Venezuela (AN, Parlamento) aseguró que “solo el Poder Legislativo tiene competencia” para revisar el régimen cambiario que opera en el país desde 2003.

El presidente de la instancia, Rafael Guzmán, aseguró en rueda de prensa que una nueva legislación cambiaria no puede recaer en la ANC -un ente señalado de fraudulento y no reconocido por numerosos Gobiernos- pues esa institución no puede dictar leyes “en ninguna materia”.

Pese a la inmensa riqueza de petróleo, Venezuela registra escasez de alimentos básicos, medicinas, repuestos de maquinarias y vehículos y hasta dinero en efectivo, así como una ineficiente prestación de servicios públicos.

Según el Gobierno, todo esto es culpa de una guerra perpetrada por opositores, empresarios y Gobiernos enemigos.