Evitar cambios bruscos de temperatura ayuda a prevenir parálisis facial

Evitar cambios bruscos de temperatura, atender las infecciones virales o padecimientos de oídos y llevar una vida sana es indispensable para prevenir la parálisis facial, señaló un especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Saúl Segovia López, especialista en rehabilitación adscrito a la Unidad Médica de Atención Ambulatoria número 89 del IMSS, detalló que la parálisis facial es una emergencia médica y debe tratarse de inmediato para evitar asimetrías en el rostro.

El especialista explicó que este padecimiento puede además afectar otros órganos como la vista, en donde pueden ocurrir ulceraciones o daño ocular.

Segovia López explicó que los cambios súbitos de temperatura afectan las pequeñas arterias del nervio facial, que al pasar de un sitio cálido a uno frío o viceversa, se cierran y ocasionan la pérdida o deterioro de su función.

Dijo que los principales síntomas de este problema son, en un inicio, dificultades para masticar y articular palabras, seguido de escurrimiento de líquidos por la boca.

“El avance es paulatino, de tres a cinco días, hasta llegar a la parálisis de la mitad de la cara”, indicó.

Se caracteriza también por presentar asimetría del rostro, desviación de la comisura labial hacia el lado sano y dificultad para bajar los párpados.

En este trance se presenta además sensación de hormigueo, adormecimiento y malestar a la mitad de la cara.

El experto destacó que el 35 % de los casos son leves y sanan de una a tres semanas, con tratamiento especializado y el programa de terapia física; los moderados llevan de uno a tres meses y los delicados hasta cuatro meses.

Detalló que entre más pronto se atienda y revierta, más posibilidades habrá de una recuperación total.

En general, recomienda extremar cuidado sobre todo en quienes padecen enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y lupus.

El especialista aseveró que en el tratamiento de rehabilitación se analizan los músculos de la cara hasta integrar al paciente al programa de terapia física adecuado.

También se aplica calor local en la zona afectada, electroestimulación en cada músculo, ultrasonido cerca del oído y rayo láser, además de ejercicios faciales frente al espejo.

Aunque no existe un método definitivo para evitarla, un estilo de vida sano es la mejor prevención, señaló el médico.

“Se deben evitar los factores de riesgo al mantener un peso adecuado, comer nutritivamente y realizar ejercicio al menos cuatro días a la semana. Evadir el estrés emocional y el tabaquismo son aspectos esenciales”, finalizó.