Exfiscales y exjueces en el banquillo de acusados

Dr. Javier Albarracín

En política un día se está arriba y al otro muy abajo. Algunos filósofos manifestaron “no hay que escupir hacia arriba porque la baba te va a la cara” o “la tortilla siempre se da vuelta”.

Lo que le ocurre al exfiscal departamental de La Paz, Edwin Blanco y otros dos exfiscales, así como a la exjueza Patricia Pacajes y a los dos integrantes del Tribunal de Sentencia 10 de la Capital, no es irónico, resulta ser la paradoja de quienes se esmeraban en darle “chocolate espeso al médico Jhiery Fernández”, lo sentenciaron a 20 años de presidio, pero después de las declaraciones de la Sra. Pacajes, todo se convirtió en una especie de torbellino judicial. Los acusadores a la fecha resultan enjuiciados y podrían ser acusados.

Es lamentable lo que ocurre en el Órgano judicial, todo porque varios sus integrantes están sumergidos en la obediencia ciega a los dictados de otros Órganos de poder y los resultados son tenebrosos.

Hubo dos convocatorias del Consejo de la Magistratura para nombrar a nuevos vocales departamentales, los Colegios de Abogados consideraron saludable hacerlo para lograr credibilidad en decisiones imparciales de idóneos operadores de justicia.

Pasó más de un año, todo quedó en el olvido, en burla a los profesionales que se inscribieron y entregaron su hoja de vida (currículum vitae) sin que el Consejo de la Magistratura haya emitido alguna aclaración de los motivos que los impulsaron no llevar a efecto esa renovación.

Dirigentes de varias organizaciones profesionales, parlamentarios del gobierno y de la oposición, en el caso del proceso a exfiscales y exjueces, expresaron que los mismos “están tomando chocolate de su propia cosecha” y que el efecto podría ser de impacto para los ahora querellados, quienes están en el banquillo de los acusados.

¿Son sorpresas de la vida?, de ninguna manera, lo que ocurre es que algunos fiscales, jueces, vocales departamentales y magistrados, cuando asumen funciones, creen que estarán en el cargo público para siempre, un poco más se creen omnipotentes y se olvidan de que todo es relativo y que el tiempo se encarga de mostrarles lo equivocados que están.

Dura es la ley, a ella estamos sometidos gobernantes y gobernados, todo depende de la prístina actitud de administradores de justicia que deben limitar sus actos “a la servidumbre que no mancha, a la Ley”, de lo contrario estaremos, como en la actualidad, en el último lugar de las estadísticas internacionales en materia de administración de justicia.