Fuentes de trabajo en peligro de cierre

Dr. Carlos Crespo G.

Es lamentable que algunos dirigentes de la COB no adviertan que la demagogia política puede generar el cierre de cientos de pequeñas y medianas empresas, por cuanto la situación económica -que el gobierno pregona es «positivo»-, en los hechos, en los mercados públicos, los precios de alimentos de primera necesidad han sufrido incremento y cuando se promociona «dos aguinaldos» los negociantes aplican la subida de precios dos veces.

Lo grave es que dichos dirigentes no quieren entender que de tanto «jalonar» a los empresarios privados de la pequeña y mediana empresa, estos preferirán cerrar fuentes de trabajo para que los que pregonan «la toma de empresas» tengan que acudir al Estado para que les dote de capitales de operación, para pagar salarios, aguinaldos, adquirir insumos y lograr la aceptación de productos en mercados nacionales.

Es insoportable la asfixia económica a la que se somete a los empresarios que comprometieron honor, hacienda, vida, para crear empresas, máxime si los impuestos son elevados, pago de licencia de funcionamiento, patente y sobre llovido se les conmina pagar un segundo aguinaldo.

Es fácil pedir, reclamar, suponer que las empresas tienen ganancias, cuando el mercado está prácticamente cerrado para la industria nacional por la internación de productos, sobre todo de industria china, de inferior calidad a precios bajos, porque los aranceles para dichas mercaderías son bajísimos mientras que a los empresarios privados bolivianos se les presiona, para que en su condición de contribuyentes, sean puntuales en los pagos impositivos de lo contrario les aplican multas por incumplimiento de deberes formales, mientras que la industria china se comercializa en la Uyustus, calle Graneros y otras plazuelas, sin perturbación impositiva. Si tanto presionan a nombre de la clase trabajadora, cuando la realidad económica de las empresas pequeñas o medianas está al borde de la quiebra, mejor será que «lo administren los que creen que es pedir, pagarse salarios, olvidarse de adquirir insumos, para que a poco tiempo el Estado se canse de los malgastos y los abandone provocando un ejército de nuevos desocupados, arrepentidos de haberse hecho mamar con la demagogia ideológica importada para hacer más pobres a los pobres y más ricos a los que tienen la fortuna de ocupar situaciones de privilegio en el aparato gubernamental.

El Gobierno no ha generado fuentes de trabajo permanentes, por el contrario, con el Código Tributario draconiano ha ocasionado la quiebra de la fábrica de manufactura de Villa Fátima dejando en la calle a más de unos mil trabajadores y a sus familias.

Es que la demagogia política, acaba mal y sus actores a la corta o a la larga son llevados a rendir cuentas del manejo discrecional de recursos y destrucción de empresas privadas generadoras de empleo.