Fujimori, de mascar el triunfo a vivir rápida caída a los infiernos

Álvaro Mellizo Keiko

La imagen llorosa que ofreció Keiko Fujimori, líder del partido opositor peruano Fuerza Popular, refleja la rápida caída a los infiernos de una política que hace apenas unos meses gozaba con la destrucción de sus enemigos políticos y que hoy parece acorralada, sin rumbo y sufriendo un desgaste difícil de recuperar.

El reingreso en prisión de Alberto Fujimori ordenado por la Justicia y la aprobación en el parlamento – que domina su partido – de un proyecto de reforma constitucional impulsado por el presidente Martín Vizcarra, al que se oponía, se citaron este miércoles para dar un durísimo golpe a Keiko y a Fuerza Popular (FP).

También han cristalizado la debilidad de un sector político que tras las elecciones de 2016 parecía omnipotente, han resquebrajado la unidad del bloque y han puesto en evidencia el hundimiento en el respaldo popular de los fujimoristas que revelan las encuestas.

Un síntoma de ese deterioro fue el pedido de movilización popular que hizo el congresista fujimorista Héctor Becerril ni bien se anuló el indulto, pero que apenas concitó a una decena de personas en apoyo al exmandatario.

Muy lejos queda la imagen que ofrecía hace apenas unos meses la hija del exgobernante y candidata presidencial en 2011 y 2016, cuando logró de un plumazo forzar la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, destruir a su principal enemigo dentro de Fuerza Popular, su hermano Kenji, y mantener a su padre fuera de la cárcel pero alejado de cualquier actividad política.

En ese entonces -marzo de 2018-, Keiko logró además restablecer el dominio de FP en el Congreso, e instaurar en la jefatura del Estado el que aparentemente iba a ser un débil presidente en la figura de Vizcarra.

Pese a haber sido derrotada por un puñado de votos en las presidenciales de 2016, Keiko parecía más cerca que nunca de controlar el poder político en Perú, aunque, desde entonces, todo ha ido cuesta abajo para esta mujer de 43 años.

El estallido en junio pasado de un escándalo de corrupción en la judicatura golpeó a la dirigente y a su grupo, al dejar patente su cercanía con el supuesto líder de los jueces corruptos, César Hinostroza, y dar indicios de supuestos tratos para favorecerla en sus tratos con la Justicia.

Mientras su imagen caía en las encuestas, FP quedó marcado por su maniobra para proteger al Fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, otro alto jerarca sospechoso de actos de corrupción y con poder para favorecer intereses fujimoristas.

Vizcarra, respaldado por la opinión pública, lanzó por su parte una dura iniciativa contra la corrupción que incluía una reforma de la Constitución, iniciativa que pilló completamente fuera de juego a los fujimoristas.

Los torpes intentos por desactivar este proyecto, al que tildaron de “mamarracho”, terminaron por tropezar con un órdago lanzado por Vizcarra al Congreso dominado por FP.

Atrapados entre una reforma muy poco de su gusto y la posibilidad de tener que ir a elecciones en un contexto de bajísima popularidad y aprobación, finalmente FP optó por la reforma.

El triunfo de Vizcarra en este campo ha sido absoluto y Fuerza Popular no atinó aún a responder.

Cada paso que intenta hunde al grupo más profundamente en las arenas movedizas de la corrupción y el clientelismo político, o al menos así parece que es como lo está interpretando la población.

Y en ese contexto llegó el bombazo de la Corte Suprema que anuló el indulto a Fujimori y que despertó inmediatamente críticas internas a la gestión que Keiko hizo del asunto.

La opinión generalizada previa a la salida de prisión del expresidente, convicto por delitos de lesa humanidad, era que a su hija no le interesaba que éste volviera a la vida política para no eclipsar su poder y que ese era el principal motivo de conflicto con su hermano Kenji.

El proceso de destitución de Kuczynski, impulsado y defendido por FP a pesar de que éste concedió el polémico indulto a Fujimori, supuso de hecho la ruptura definitiva entre los hermanos.

Y así, mientras Keiko lloraba este miércoles ante las cámaras por su padre, aliados y amigos no dudaron en cargar contra ella de forma poco amistosa y la señalaron como responsable última de lo sucedido.

César Nakasaki, exabogado de Fujimori, fue explícito al señalar que “la guerra política entre Fuerza Popular, el Gobierno, traerse abajo a Kuczynski, traerse abajo a los ‘Avengers’ (grupo de Kenji), irremediablemente era traerse abajo el indulto, por favor”, afirmó.

“Ojalá se hubiera quebrado (conmovido) antes”, afirmó.

FP escenificó su rechazo a la decisión judicial y también arreciaron las críticas en su contra en el Parlamento, donde se recordó como sus diputados rechazaron medidas que hubieran podido excarcelar a Fujimori y su afán por derribar a Kuczynski.

Para mayor oprobio, Kenji Fujimori, quien hace meses anunció que haría responsable a FP si su padre tenía que regresar a prisión, volvió a aparecer en la escena pública acompañando a su progenitor en el hospital, lejos de su hermana Keiko, que aún no ha sido vista junto al anciano.