Futuro de México en manos de Andrés López Obrador

El futuro de México queda en manos de Andrés Manuel López Obrador, quien será presidente por los próximos seis años, luego de que la coalición denominada Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), ganara las elecciones el domingo. Se trata de un político identificado como de izquierda y con un alto grado de populismo, que ofreció solucionar los problemas cruciales de este país envuelto en la violencia extrema con un récord de más de 25 mil asesinatos el año pasado, creciente actividad del narcotráfico y con altas tasas pobreza. Este proceso electoral ha sido el más sangriento de la historia reciente de México, con al menos 145 políticos asesinados desde septiembre.

Este triunfo de López Obrador modifica el mapa político en los 32 estados que conforman México y que hasta ahora eran gobernados mayoritariamente por el PRI y el PAN. Para muchos analistas, López Obrador para ganar votos ofreció utopías, y la realidad hará que pise tierra, y comprenda que sus tesis izquierdistas quedarán en el camino, ya que en el seno de MORENA hay grupos de diversa tendencia, además de que sus exponentes han pasado por otras fuerzas políticas de derecha, centro e izquierda.

El factor principal que impedirá a López Obrador inclinarse a una izquierda radical, es la fuerte institucionalidad de México que tiene contrapesos que protegen las decisiones políticas. Toda reforma estructural o constitucional que intente el nuevo gobierno debe tener la mayoría de la Cámara de los Diputados y del Senado, así como la mayoría en al menos 16 de los 31 congresos estatales.

Una de las mayores interrogantes es la relación de México con Estados Unidos ya que cambiar el modelo de libre mercado que rige en México, pondría al otro lado del Río Bravo en mayor estado de apronte. Siendo vecinos, dos modelos antagónicos difícilmente podrían funcionar como hasta ahora, en una relación en la que actualmente capitales norteamericanos mueven la economía mexicana y productos de la más diversa función llegan a los mercados norteamericanos provenientes de México, desde tomates y chile hasta automóviles.

A ello se suma el sensible tema migratorio, el Tratado de Libre Comercio y una posición impredecible del presidente estadounidense Donald Trump, que quiere que los mexicanos paguen la construcción del muro fronterizo, Pese a ello, el mandatario norteamericano ha anunciado su voluntad de cooperación con el nuevo gobierno mexicano. «Hay mucho por hacer que beneficiará a Estados Unidos y a México», tuiteó Trump. López Obrador, dijo también que buscará una relación de «amistad y cooperación» con Estados Unidos. Para los analistas el panorama es incierto. Si el nuevo gobierno pagase el costo del muro, todo el pueblo mexicano se le iría encima.

El otro tema central que debe encarar López Obrador e explicar cómo va a cumplir su promesa de solucionar el problema de la violencia. Hasta la semana pasada, habían sido asesinados 133 candidatos, y las regiones más golpeadas por este fenómeno han sido Tamaulipas, Michoacán y Guerrero. En este último estado han renunciado 496 candidatos, y apenas 56 de esas candidaturas fueron sustituidas.

Las perspectivas de México son de esperanza por un cambio con el nuevo gobierno, pero también de preocupación por la realidad. Según varias publicaciones, México cerró el 2017 con una cifra récord de 25.339 asesinatos. Más de 200.000 personas han sido asesinadas y otras 30.000 están desaparecidas desde que en 2006, el gobierno militarizó el combate al narcotráfico.