Gas, entre esperanzas y frustraciones

Cíclicamente la producción de materia prima tiene sus momentos de altas y bajas, conforme a una serie de factores que intervienen en los mercados internacionales. En el caso del gas natural se está dando un choque de impulsos hacia arriba y hacia abajo que, con seguridad, tendrán repercusiones casi inmediatas. La coyuntural alza del petróleo favoreció los contratos de gas que consiguen en este momento interesantes precios que incentivan la producción y la exploración en todo el planeta.

La empresa Integración Energética Argentina SA (IESA), anotó en su portal de internet que el precio de gas que importa de Bolivia subió de 5,96 dólares por millar de BTU, a 6,49. El nuevo precio corresponde al período julio a septiembre del año en curso. Entre enero-marzo de este año el valor fijado fue menor, 5,46 dólares por millar de BTU. Pero así como en este momento los precios llegaron a su más alto nivel de los últimos tres años, también se presentan otros factores que amenazan con bajas en las cotizaciones. Entre ellos figura la creciente producción de Shale gas en EE.UU. y otros países.

Un caso concreto que se pondrá en corto plazo como competidor en el mercado del gas es Argentina, que ha aumentado su producción de hidrocarburos. El diario Clarín de Buenos Aires, asegura que en cinco años, Argentina “puede pasar a una producción de 200 millones de metros cúbicos de gas por día y un millón de barriles de petróleo diarios, lo que representaría US$ 30.000 millones al año y generaría exportaciones por US$ 30.000 millones, que equivalen, a los valores actuales, a la mitad de las exportaciones de granos y aceites”.

Más allá de la generación de divisas, el primer beneficio para Argentina, -y pérdida de un mercado para Bolivia-, es que “dejará de importar gas y bajará el precio, con lo que eso implica para las cuentas públicas y para los consumidores”. Las previsiones argentinas no hablan de un futuro lejano, sino del presente ya que desde este 1º de septiembre próximo, volverá a exportar gas de Neuquén a Chile, después de 11 años de suspensión de estos envíos.

En la última década, Argentina compró gas boliviano, pero con el desarrollo de Vaca Muerta prevé abastecer el 100 por ciento de la demanda interna, y además exportar. Cada año la producción de gas en Vaca Muerta se duplica. “A este ritmo en tres años el país dejará de importar gas”, según el diputado argentino Luis Sapag, que se refirió a los niveles de producción que alcanzó este año el yacimiento Fortín de Piedra, operado por Pluspetrol en Vaca Muerta, y que abrió la posibilidad de exportar gas a Chile en los meses de verano.

Según el diario Clarín, Argentina ocupa el segundo lugar después de China en recursos no convencionales de gas y el cuarto en petróleo no convencional tras Rusia, Estados Unidos y China. El año pasado se desembolsaron $us 4.500 millones en la cuenca neuquina y este año se alcanzarían los $us 15.000 millones. Las estimaciones indican que se requerirán inversiones de $us 20.000 millones anuales durante al menos 20 años para seguir ampliando la producción, generando, además valor agregado por los derivados, gracias a la industrialización en proceso.

Shale gas es su nombre en inglés, se lo conoce también como gas de esquisto, de lutita o de pizarra. Se trata de un tipo de gas natural que, en lugar de encontrarse almacenado en “bolsones” bajo tierra, se lo encuentra enquistado dentro de bloques de rocas sedimentarias formadas a partir de materiales orgánicos.