Gobierno espera que el caso del Silala propicie un entendimiento con Chile

ABI

Bolivia espera que su respuesta a Chile en la disputa en La Haya sobre las aguas del Silala conduzca a un entendimiento entre ambos países, extensible al conjunto de sus vecinos en materia de la gestión de recursos hídricos.

El canciller de Bolivia, Diego Pary, compareció ayer ante los medios en La Paz después de que el agente del país ante la corte de La Haya, Eduardo Rodríguez Veltzé, presentara la dúplica boliviana en el marco del proceso iniciado por Chile ante la Corte Internacional de Justicia con sede en esta ciudad neerlandesa.

Rodríguez Veltzé, en videoconferencia desde La Haya, expresó el deseo de Bolivia de que esta disputa desemboque en un «entendimiento favorable» con Chile y sus otros cuatro países vecinos, como son Perú, Brasil, Uruguay y Argentina, en materia de aguas.

«Las aguas van y vienen», ya que «llegan o se van» de un país a otro», declaró para subrayar que su gestión debe «llevarse en entendimiento y cooperación, no en confrontación» entre naciones.

La intención de Bolivia es evitar disputas «onerosas o conflictivas», añadió, como la que mantiene por el Silala, aguas internacionales de uso compartido según Chile o un cauce propio desviado artificialmente de acuerdo con Bolivia.

Chile presentó en 2016 una demanda ante la corte, a la que en 2018 respondió Bolivia con tres contrademandas, en un proceso que cerró una de sus fases con la presentación este miércoles de la dúplica boliviana a una réplica chilena.

El agente de Bolivia, que fue presidente de su país entre 2005 y 2006, destacó que la dúplica se basa principalmente en «pruebas científicas» de que las aguas son de soberanía boliviana, además de añadir argumentos históricos y de Derecho Internacional.

Rodríguez Veltzé advirtió de que este caso «tiene una naturaleza distinta» a la demanda que Bolivia presentó contra Chile por un acceso soberano al Pacífico, sobre la que la misma corte determinó el año pasado que las autoridades chilenas no están obligadas legalmente a negociar con las bolivianas.

Al respecto, comentó que sería irresponsable «anticipar resultados» y rechazó que el caso del Silala sea de «segundo plano» comparado con la demanda marítima de Bolivia.

El uso del Silala, que nace en Bolivia y desemboca en Chile, erosiona las relaciones entre ambos desde hace veinte años.

Chile demandó a Bolivia para evitar que impida el flujo de las aguas hacia su territorio, al argumentar que el Silala es un río internacional entre ambos países.

Bolivia contestó con tres contrademandas al considerar que las aguas eran originalmente unos manantiales nacidos en su territorio, pero fueron canalizadas hacia la frontera por una empresa chilena de ferrocarriles en la década de 1920.

Según Chile fluyen hacia su territorio por la pendiente del terreno y que las obras tuvieron permiso del Gobierno boliviano.