Hacia un peligroso efecto “invernadero”

Aunque la humanidad reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero como se prevé en el Acuerdo de París sobre el medioambiente, el propio planeta podría perturbar estos esfuerzos y caer en un clima incontrolable, según un estudio hecho público esta semana. El planeta necesita urgentemente una transición a una economía verde porque la contaminación por combustibles fósiles amenaza con empujar a la Tierra hacia un duradero y peligroso estado «invernadero», advirtieron los investigadores en un estudio publicado por la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Si el hielo polar continúa derritiéndose, los bosques reduciéndose y los gases de efecto invernadero aumentando a nuevos máximos -como ocurre actualmente cada año- la Tierra llegará a un “punto de inflexión”, es decir, un punto de daño irreversible para el planeta. Cruzar ese umbral “garantiza un clima de 4-5 grados Celsius mayor que en la era preindustrial, y niveles del mar de entre 10 y 60 metros más altos que hoy”, advirtieron los científicos en las Actas de la Academia de Ciencias. Y eso «podría pasar apenas en algunas décadas».

Las emisiones de gases de efecto invernadero ya provocaron un alza de 1ºC de la temperatura media de la Tierra, aumentando las probabilidades y la intensidad de canículas, sequías y tormentas. Los bosques y los océanos absorbieron en las últimas décadas más de la mitad de las emisiones de carbono. Pero los bosques se achican y los océanos dan muestras de saturación de CO2, según estudios recientes. Su papel de esponja podría debilitarse. El metano y el CO2 atrapados en el permafrost, la parte del suelo permanentemente congelado en Rusia y Canadá equivale a unos 15 años de emisiones humanas.

En caso de que se descongele, los gases liberados -actualmente en una cantidad insignificante- acelerarían el calentamiento, liberando aún más gases. Un calentamiento de 3ºC podría condenar a la larga al declive del 40% de las selvas amazónicas, según el reciente estudio. Y los incendios, que no se tienen en cuenta en este modelo, podrían acelerar esta destrucción susceptible de liberar a la atmósfera miles de millones de toneladas de CO2.

A propósito de los incendios, ¿Qué hace nuestro país al respecto? Muchas acciones que se realizan en el país, ya sea por costumbre, tradiciones o necesidades, son altamente destructivas, especialmente para el ecosistema. Ni los alarmantes riesgos que se ciernen con el cambio climático, ni los acuerdos internacionales y menos el mandato constitucional, son motivo de reflexión ni mueven a que se adopten medidas para proteger el medioambiente. En esa línea, entre los muchos desaciertos recurrentes en nuestro país, están los chaqueos y quemas que se hacen para habilitar tierras para cultivos y ganadería, generando casi siempre incendios que devastan los bosques.

Anualmente se registran unos 10 mil focos de quemas en el país, siendo los departamentos de Santa Cruz, Beni y La Paz, los más afectados. La mayoría de los incendios forestales se producen por las acciones dirigidas a habilitación de campos para cultivos, limpieza de maleza, quemas de pastos, habilitación de barbechos y desmontes. Se estima que cada año se pierden entre 30 y 40 mil hectáreas de bosques.