Importancia decisiva del Silala y el Lauca

uevamente nuestro país tendrá que lidiar en la Corte Internacional de Justicia respondiendo a una demanda de Chile, que se atribuye derechos sobre el Silala. La CIJ citó a Bolivia y Chile a una reunión para el próximo 17 de octubre con el fin de definir los siguientes pasos procesales. Bolivia ha respondido con una contrademanda que ratifica la naturaleza y origen de estos recursos hídricos que cada vez adquieren mayor importancia y que en el futuro serán imprescindibles para la región. Nuestro país pidió que se reconozca la soberanía plena sobre el flujo artificial de las aguas del Silala.

En realidad el tema abarca más que el acuífero Silala y que deliberadamente ignora Chile. Los reclamos de Bolivia deben contemplar, además, el desvío del río Lauca, ya que ambos recursos tendrán una gravitación geopolítica muy sensible a corto plazo, debido a una serie de factores que tienen que ver con el valor estratégico del agua dulce. Los desafíos para un mejor aprovechamiento y gestión del agua obligan a definir estrategias de adaptación para un efectivo desarrollo sostenible. No podrá ignorarse en la CIJ que existe preocupación en los organismos internacionales por los riesgos de escasez del líquido elemento en el mundo. Hoy en día, 1.600 millones de personas viven en regiones donde la escasez de agua es absoluta, y se estima que esta cifra aumentará a 1.800 millones hasta el año 2025.

Esta realidad hace que el agua dulce sea cada vez más valorada y Bolivia tiene la obligación de velar por sus recursos naturales y el deber de defenderlos, pensando tanto en su aprovechamiento racional, como por la necesidad de ajustar su uso a las pautas y acciones para combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente. Chile utiliza las aguas del Silala y del Lauca para la minería y el riego de campos que producen productos transgénicos. Ese país tiene el derecho soberano de hacerlo, pero no con aguas bolivianas desviadas de manera artificial y en forma abusiva. Esperemos que esta vez la misión boliviana ante La Haya exponga adecuadamente los argumentos jurídicos y los estudios sobre la naturaliza y origen del Silala y la forma abusiva como Chile desvió el curso del río Lauca.

Estudios especializados de organismos internacionales, instituciones científicas, universidades y movimientos ambientalistas coinciden en que el tema del agua es cada vez más delicado, y por sus implicancias naturales, puede convertirse en un controvertido problema socio político geográfico.

Datos provenientes de entidades internacionales especializadas, señalan que cada año mueren más de 11 millones de personas en el mundo, por falta de agua o por enfermedades transmitidas por el agua. 300 millones de personas en el mundo, sufren de múltiples dolencias como la tifoidea, el paludismo, la fiebre amarilla, la malaria, el dengue y muchas enfermedades más, debido al consumo de agua contaminada.

En medio de un panorama tan sensible se deja ver con cierta crueldad la negligencia humana, cuyo descuido e indolencia hace que el agua esté mal cuidada y distribuida. En la mayoría de los países del mundo que cuentan con adecuada provisión del vital líquido, ésta se desparrama, se tira, se desperdicia, se dejan abiertos los caños. Asimismo, cada vez más represas capturan las aguas de los ríos, secan los pantanos, los humedales y hasta los manglares, lugares donde nació la vida. Es lamentable comprobar que ante los anuncios de una posible crisis de abastecimiento de agua, hay países que tiene pensado acaparar el volumen de agua de su vecino o vecinos, habiendo optado por armarse hasta los dientes, en indudable actitud belicosa para apropiarse del agua del vecino en detrimento del país agredido. La CIJ tiene que valorar esta realidad.