Industria manufacturera en extinción

Algunos sectores empresariales tienen una visión casi catastrófica de la economía nacional y su preocupación no obedece a algunos temas coyunturales como el doble aguinaldo, sino sobre una serie de factores negativos que impiden que la industria nacional pueda desenvolverse en condiciones de competitividad. Las trabas a las exportaciones, las duras condiciones impositivas y las intimidaciones con entregar las factorías a los trabajadores son algunas de las amenazas que se ciernen sobre la iniciativa privada.

Por ejemplo, las industrias manufactureras del país se declararon en proceso de extinción por el actual modelo económico que impulsa el Gobierno, tras una reunión del Consejo Nacional de Presidentes de la Cámara Nacional de la Industria (CNI). Consideran que el actual escenario tendrá un impacto negativo sobre la inversión, producción y generación de empleo formal. “Los industriales manufactureros nos declaramos en proceso de extinción bajo el actual modelo económico”, manifiesta una declaratoria de ese sector empresarial.

Para nadie es desconocido que nuestro país dedica sus esfuerzos a la explotación de los recursos naturales para exportarlos como materia prima, postergando la única vía de progreso efectivo que es la industrialización y la generación de valor agregado. La diversificación económica debería ser el objetivo número uno de Bolivia, pero lamentablemente los esfuerzos del gobierno se encaminan a mantener la tradicional producción de materia prima, impulsando la búsqueda de hidrocarburos y minerales hasta en las reservas naturales, pese a evidencias de que esa política ha hecho a la economía nacional más dependiente y vulnerable.

La transformación de la matriz productiva global es una realidad estimulada por los avances tecnológicos y por las necesidades ambientales objetivas. Asimismo, el uso de energía amigable con el medioambiente gana terreno a pasos agigantados en el mundo no solamente con un criterio ambientalista sino como alternativa económica viable que está generando riqueza en los países que tuvieron la visión de emprender proyectos energéticos alternativos.

Nuestro país tiene inmejorables condiciones para incursionar en diversas alternativas, un ejemplo son los biocombustibles que el sector privado está impulsando. Felizmente el gobierno se sumó a este empeño, aunque forzado por la disminución de las reservas de gas natural.

Como esta hay muchas iniciativas que pueden enriquecer las opciones productivas con una diversificación que permita aprovechar las inmensas potencialidades del país, muchas de ellas generadoras de empleo y movimiento económico. Pero los objetivos de desarrollo productivo, estímulo a las inversiones y fomento a la iniciativa privada pueden quedar en nada frente a experiencias tan desalentadoras como la de la industria manufacturera que se ha declarado en proceso de extinción bajo el actual modelo económico.