Invidente francés logra el reto de recorrer el gran salar de Uyuni

Ministerio de Culturas y Turismo

El invidente francés Albar Tessier concluyó ayer una caminata de 140 kilómetros por el gran salar boliviano de Uyuni, que inició hace seis días para mostrar que la discapacidad no impide realizar este tipo de desafíos, informó una fuente oficial.

Tessier terminó a las 15.00 hora local (19.00 GMT) el recorrido que emprendió el martes de la semana pasada “para demostrar al mundo que las limitaciones físicas no son impedimentos para cumplir desafíos”, destacó el Ministerio de Culturas y Turismo de Bolivia.

El francés empleó un sistema GPS con audio para orientarse y arrastró un trineo con ruedas para trasladar lo necesario para la caminata, como agua, comida y equipo para el frío, hasta llegar al paraje de Playa Blanca, donde fue recibido por representantes del sector turístico y autoridades, según un comunicado del ministerio.

“Con la sonrisa plena”, Albar Tessier posó con la bandera de Francia, rodeado de enseñas de varios países, tras caminar una media de más de 23 kilómetros por día, relató este departamento.

El pasado viernes fue el día más complicado, por la nevada que cayó, con intenso viento y frío que afectaron parte del material electrónico de Tessier, advirtió el ministerio.

El teléfono celular y el sistema de rastreo por satélite se dañaron, pero se habilitaron equipos alternos para continuar la travesía, añadió.

La caminata contó con el apoyo de la organización francesa Hasta Donde Alcance la Vista, del ministerio y de la empresa Alma Turismo.

Tessier se trasladó a la ciudad boliviana de Potosí para descansar y el próximo lunes tiene previsto narrar su experiencia a la prensa en La Paz.

Albar Tessier, profesor de francés para niños invidentes en Nantes (Francia), se propuso este desafío antes de perder la visión total y entrenó desde hace dos años para afrontar la ruta más larga dentro del salar, complicada incluso para personas sin discapacidad.

El salar de Uyuni, que Bolivia promociona como “Mejor Atracción Turística de América del Sur”, es un desierto de sal de unos 10.000 kilómetros cuadrados en la región andina de Potosí (suroeste), situado a unos 3.650 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en el mayor del mundo a más altura.