Irresponsables chóferes “genocidas”

Wenceslao Jáuregui

Es angustioso y llena de congoja, dolor, a todos los ciudadanos, que en estas dos últimas semanas se haya ocasionado más de doce muertos por culpa de irresponsables conductores y por el poco a nada cuidado de funcionarios de tránsito, que no hacen verificar mediante expertos mecánicos y electricistas la revisión de todos los motorizados.

No es argumento válido que funcionarios de tránsito, sin que se haya levantado diligencias de los casos, en una especie de salvar responsabilidades, anteladamente, aseveren que fue por “fallas mecánicas o por rotura de frenos”, cuando los hechos demuestran que las causas son de increíble sadismo de inescrupulosos chóferes que tenían la obligación de constatar que los vehículos a conducir tenían que estar en perfectas condiciones. Provocar la muerte de doce, trece, personas dejando muchas otras personas heridas, “es crimen genocida”, señalaron vecinos de Villa Victoria, por tanto, la policía tiene el deber de ubicar y capturar a los fugitivos que después de cometer los crímenes tuvieron la osadía e indolencia de huir en lugar de, siquiera, llevar a las víctimas y heridos para que sean atendidos por profesionales médicos.

Al haber fugado, la sanción y pena se agrava, pues de nada sirve intentar justificar lo injustificable. Sabiendo que de ellos pende la suerte de cientos de personas, consumen bebidas alcohólicas incursionando en lugares donde se encuentra concentraciones de personas o jóvenes danzarines.

Las denominadas “inspecciones vehiculares” deberían llevarse a efecto con la presencia y revisión de expertos mecánicos, electricistas o entendidos en motores de empresas de servicio mecánico privados y también podrían asistir los egresados de la carrera de Ingeniería de motores o de las escuelas de mecánicos, cuyo certificado sería constancia que si algo mecánico eléctrico, automático, ocurre -no atribuible a los choferes o conductores-, el peso de la Ley caería contra los que efectuaron la revisión y las empresas de servicio mecánico, quienes además tendrían que adjuntar ante las autoridades de tránsito los currículos vitae de los revisores o inspectores de motorizados, firmando boletas de garantía para un determinado lapso de tiempo de las revisiones, por cuanto en Bolivia se efectúan anualmente dos “inspecciones vehiculares”, que no son tal, sino autorización o algo parecido para que algunos choferes irresponsables sobre todo de buses, minibuses, radio taxis, taxis, ocasionen múltiples víctimas.