Iván Duque, nuevo Presidente de Colombia

Iván Duque fue elegido ayer domingo Presidente de Colombia luego de ganar en la segunda vuelta electoral con el 54,7% de los votos, frente al 41% que logró su oponente Gustavo Petro. Por primera vez en Colombia desde que se crearon los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, se disputaron la Presidencia de la República dos candidatos cuya línea política no está ligada estas colectividades históricas. Iván Duque, por el Centro Democrático, es considerado de derecha y Gustavo Petro, por la Colombia Humana, se lo relaciona con la izquierda.

El abogado Iván Duque, candidato del partido uribista Centro Democrático, fue elegido presidente con un discurso de firmeza contra todas las formas de ilegalidad y la promesa de “modificar” aspectos del acuerdo de paz con las FARC que convenció a más de 10 millones de electores.

Su rival, Gustavo Petro, del movimiento Colombia Humana, también alcanzó una votación récord para la izquierda del país al recibir 8.031.249 apoyos, que representan al 41,81 %.

En el fondo, los dos representan formas diferentes de encarar el país por su procedencia política y su recorrido en la democracia, pero curiosamente coinciden en temas generales como una lucha frontal contra la corrupción y el narcotráfico, un manejo responsable de la economía, reformas necesarias en temas como la salud o la educación, modificaciones políticas de conformidad con la evolución de la paz, garantías ciudadanas en temas como discriminación, equidad de género o libertades públicas y, en general, la agenda cotidiana de los colombianos y los apremios propios de la desigualdad social.

La diferencia fundamental de los dos candidatos se dio en su posición frente a la guerrilla. Mientras Petro se mostró partidario de continuar la política de acercamiento para lograr la paz con las guerrillas, Duque estuvo al frente de la corriente que busca castigo para los crímenes cometidos por los subversivos. También Duque fue contundente en su posición mayoritaria entre los colombianos, signada por el temor de que ese país siga el rumbo que lastró económicamente a Venezuela.

Petro en cambio no dudó en calificar esa posición como una estrategia de difundir miedo en la población. Gustavo Petro, desde muy joven incursionó en la política, fue guerrillero del M-19, firmó la paz en 1990 y se hizo congresista, brevemente pasó por la diplomacia, pero retornó al Congreso para convertirse en uno de los principales oponentes en los dos mandatos del presidente Álvaro Uribe. En 2010, buscó por primera vez la Presidencia, y un año después fue alcalde de la capital. Desde entonces busca llegar a la primera magistratura del Estado.

Por otra parte, Iván Duque encarna las ideas del ex presidente y ahora senador Álvaro Uribe, quien propugna mano dura contra los rebeldes, inversión privada y valores tradicionales. Dentro de su partido, el Centro Democrático, afirman que Duque “le debe” todo al ahora senador; en la oposición señalan que será un “títere” del ex mandatario. En el otro frente, probablemente la candidatura de Petro, haya cargado con el peso la relación con la administración actual del presidente Santos sobre las negociaciones de paz con la guerrilla, aplaudida por unos y criticada por otros.

De todas maneras, el nuevo gobierno tendrá que asumir la herencia que deja el actual gobierno con un legado que la historia se encargará de evaluar. Una paz firmada con los grupos guerrilleros de las FARC, y negociaciones en desarrollo con el ELN. Uno de los efectos del resultado de las elecciones colombianas tiene que ver con en el ámbito internacional, que consolida el avance de los regímenes democráticos que buscan afianzar el estado de derecho en la región.

Con la llegada de Iván Duque al gobierno de Colombia se consolida también la corriente política regional opuesta a la arremetida de las prácticas impulsadas desde Venezuela de atropellar las normas legales para preservar el poder en manos de una corriente chavista que ha intentado apoderarse del poder en varios países.