Jonathan Nolan y Lisa Joy (“Westworld”): “El libre albedrío no existe”

HBO

Un parque de atracciones donde dar rienda suelta a todo tipo de impulsos humanos, sin restricciones ni consecuencias. Ese era el punto de partida de la serie “Westworld”, pero sus creadores, Jonathan Nolan y Lisa Joy, están convencidos de que “el libre albedrío no existe”.

“La sociedad está construida en torno a la premisa del libre albedrío del individuo, pero hay evidencias de que no existe, lo que existe es la creencia en esa libertad; nuestras decisiones y comportamientos tienen una base subconsciente completamente fuera de nuestro control”, advierte Nolan en una entrevista con Efe.

La pareja de guionistas y productores, matrimonio en la vida real, ha visitado Madrid para promocionar el final de la segunda temporada de la serie de HBO. El último capítulo se estrenará el próximo lunes y promete arrojar algo de luz sobre el caos.

Si la primera temporada avanzaba de modo más lineal en torno a cada personaje, en la segunda cualquier atisbo de orden salta por los aires.

“La estructura tenía que ser no lineal porque partimos de la mente fracturada del personaje de Bernard (Jeffrey Wright) y cómo este trata de juntar las piezas del puzzle”, explica Nolan, autor junto a su hermano Christopher de aclamados y también enrevesados títulos como “Memento”, “Interstellar” o “The Dark Knight”.

“Westworld” es un parque de atracciones habitado por robots con apariencia humana y ambientado en el Lejano Oeste. Gran parte de su buena acogida por parte de la crítica tiene que ver con los ecos filosóficos que resuenan en su trama y las reflexiones sobre el impacto de la inteligencia artificial (I.A.) en nuestras vidas.

“Hasta ahora el desarrollo de la I.A. ha servido para compartimentar los flujos de información en subgrupos que no se comunican entre ellos, de modo que reduce a los humanos a algoritmos fácilmente manipulables”, indica Joy, licenciada en Derecho en Harvard.

Joy, que dejó su carrera de abogada para dedicarse a la ficción, se refiere a compañías tecnológicas como Google o Facebook. “El control de nuestros flujos de información nos convierte en objetivo fácil de la propaganda, o lo que ahora llaman marketing”.

La mente “fracturada” de Bernard es también una metáfora de los efectos del bombardeo informativo en la era de las redes sociales.

“Es una idea que me aterra”, confiesa Joy. “En las redes sociales solo ves un pequeño conjunto de palabras y sílabas que se transmiten fácil y eficazmente, como un virus, pero ¿qué pasa con el pensamiento intelectual más profundo?”.

“Me da miedo que estemos yendo a formas cada vez más fragmentadas de comunicación porque creo que tiene un efecto divisorio en la sociedad”, prosigue.

“Tradicionalmente las historias y noticias han servido para forjar un terreno común, pero ahora el debate, al menos en EE.UU, es qué es la realidad, ni siquiera podemos estar de acuerdo en que algo llamado ‘hechos’ exista, y así es muy difícil progresar”.

Al hilo de esa idea, Nolan incide en que configuramos redes como Twitter a nuestra medida, con el peligro que eso conlleva. “Imagina dentro 20 años, con el desarrollo de la realidad virtual, vivir rodeado de ideas con las que estás de acuerdo, eso da más miedo que la aparición de una nueva forma inteligencia”, asegura.

La rebelión de los robots -llamados anfitriones- contra los humanos que comienza en la primera temporada de “Westworld” y su empeño en abandonar los límites del mundo para el que fueron creados arroja imágenes en la pantalla que remiten a los flujos de refugiados en el siglo XXI.

“La inspiración viene de la tortuosa historia del Oeste, fundada por gente que buscaba un lugar donde empezar de cero a la vez que expulsaba a otros, es una historia de desplazamientos, miseria y esperanza, que por desgracia sigue resonando en pleno siglo XXI”, dice Nolan.

Tanto él como su pareja son hijos de inmigrantes, por lo que la polémica política de Trump en la frontera con México les afecta especialmente.

“La separación de los niños y sus padres es una abominación”, sostiene Joy. “Es un tema que hemos explorado en esta temporada a través del personaje de Maeve (Thandie Newton), lo que eres capaz de hacer para mantener a salvo a un hijo, personalmente no imagino peor tortura que sufrir la separación de mis hijos”.