JORNADA en la lucha por la democracia

La ciudadanía en general, los medios de comunicación democráticos y activistas políticos, han sido protagonistas decisivos para la recuperación de la democracia en el país. La mayoría de los líderes políticos se encontraban en el exilio, lo mismo que los dirigentes sindicales.

JORNADA, pese a la censura impuesta por los militares, de haber sido asaltado por la dictadura de Hugo Banzer y destruido parte de sus maquinarias, daba paso a graves denuncias sobre corrupción, atropellos, vínculos con el narcotráfico, contratos lesivos al Estado y la demanda para que el país retorne al Estado de Derecho.

Entre 1978 y 1980 se llevaron adelante en el país tres elecciones, cuyo vencedor en todas fue el líder de la Unidad Democrática y Popular (UDP), Dr. Hernán Siles Zuazo. En 1979 hubo un empantanamiento entre la UDP y el MNR, por ello se apeló a una salida constitucional provisional, por la que Walter Guevara Arce fue investido como Presidente de Bolivia, en su condición de presidente del Senado Nacional. En la elección de 1980 Siles gana con el 38,7% de los votos, seguido de Víctor Paz con el 20,1%. Banzer logra el tercer puesto con 16,8% y Marcelo Quiroga Santa Cruz llegó a ocupar el cuarto lugar con el 8,7%.

Walter Guevara Arce, gobernó tres meses, pues en la fiesta de Todos Santos, 1º de noviembre de 1979, Alberto Natush Busch protagonizó otro sangriento golpe de Estado. Hubo muchos muertos.

La ciudadanía y los políticos que habían retornado al país gracias a la transición, organizaron una heroica resistencia hasta lograr que Natush Busch renuncie, luego de 16 días de quedar aislado en el Palacio de Gobierno.

La sucesión presidencial -prevista en la Constitución vigente en ese momento-, viabilizó que Lidia Gueiler Tejada, en su calidad de Presidenta de la Cámara de Diputados, asuma interinamente la primera magistratura. Su gobierno duró ocho meses. Fue derrocada el 17 de julio de 1980 en otro sangriento golpe de Estado protagonizado por Luis García Meza Tejada. Fue un golpe de Estado planificado con apoyo de militares argentinos. Existía la consigna de no dejar testigos.

Las páginas de JORNADA relatan hechos que muestran la preparación del golpe. El 16 de junio, la división del Ejército en Trinidad se levanta en armas. En La Paz y otras ciudades, se realizan manifestaciones de protesta. Simultáneamente, llegaban militares argentinos. Se convoca a una reunión ampliada de dirigentes sindicales y políticos en la Federación de Mineros. Mientras se analizaba la situación y se intentaba volver a organizar a la población para resistir como se hizo contra el golpe de Natush, en ambulancias y vehículos civiles llegaron centenares de paramilitares, coparon la sede sindical de los mineros, apresaron a casi todos, pocos lograron huir. Se hizo desaparecer a varios de los líderes, entre ellos a Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Una de las primeras medidas de ese gobierno fue la censura de prensa y el establecimiento de cadenas radiales. Se estableció toque de queda y estado de sitio. El ministro del Interior, Luis Arce Gómez, decía “que quien se oponga al régimen debe caminar con su testamento bajo el brazo”. Las restricciones permitieron que en las noches camiones circularan con sospechosas cargas. Posteriormente se vinculó al régimen con el narcotráfico, al extremo que Arce Gómez fue posteriormente apresado, entregado a la justicia norteamericana y luego de un juicio, sentenciado por traficar cocaína hacia EE.UU.

Las denuncias de vínculos con el narcotráfico, negociados con Argentina como el de los carritos “jane”, el escándalo de la explotación ilegal de las piedras semipreciosas de La Gaiba, los desaparecidos y testimonios de las torturas a los presos políticos, terminaron por desestabilizar a ese régimen “y fueron los propios militares que deliberando en los cuarteles y efectuando votación por guarniciones de grandes y pequeñas unidades”, decidieron que García Meza se vaya, pese a que él decía que se quedaría por 20 años.

En 1981 entregó el poder a una Junta Militar integrada por Celso Torrelio, Waldo Bernal Pereira y Oscar Pammo Rodríguez. Tres meses después, la Junta nombraba presidente a Celso Torrelio Villa; y en 1982, el Alto Mando Militar decide encomendar el gobierno al Gral. Guido Vildoso Calderón, con la misión de restablecer la democracia.

El nuevo gobierno, luego de negociar con los políticos “y frente a una creciente presión popular, decidió convocar al Congreso elegido en 1980. Asimismo, se restableció la Corte Electoral”, para que verifique legitimidad de los parlamentarios electos. Luego de ese requisito, se convocó a los parlamentarios para que asuman sus funciones, el 5 de octubre de 1982 se instaló el Congreso. Esta vez se eligió a Hernán Siles Zuazo, líder de la resistencia “quien el 10 de octubre fue posesionado presidente Constitucional de Bolivia” y Jaime Paz Zamora como vicepresidente.

El gobierno de Siles Zuazo se inició con gran apoyo popular, “pero llevaba, en su propio seno, el germen de la más dura oposición a la que se sumaría la actividad desestabilizadora del MNR y de ADN. Siles Zuazo gobernaba con una alianza de izquierda en la que el Partido Comunista, el MIR, la Central Obrera Boliviana y la Federación de Mineros, eran cogobernantes para los beneficios, pero opositores para la gestión. Pronto la crisis económica, acelerada por paros, huelgas y presiones para aumentar salarios en forma irracional, llevó a su gobierno a la peor crisis económica de la historia.

Lo importante es reconocer que medios de comunicación democráticos, como JORNADA, pese a los varios intentos de gobiernos de facto de silenciarla, lograron se reestablezca el sistema democrático el 10 de octubre de 1982.Han pasado 36 años y el pueblo lucha por consolidar el sistema.