JORNADA trinchera de la democracia

Dr. Wilber Cabrera Ríos

Ha trascurrido más de medio siglo de la fundación de este medio de comunicación social (54 años) puesto al servicio de los supremos intereses de Bolivia, de la comunidad y de los derechos fundamentales de las personas.

Supimos de la mezquindad e ignorancia de gobiernos de facto que destruyeron la fe de los bolivianos, por su incapacidad de entender el clamor popular nacional.

Nuestra lucha diaria, constante, sacrificada, para que Bolivia retorne al estado de Derecho, fue histórica por la voluntad de sus ejecutivos, periodistas, trabajadores de administración, talleres, circulación, articulistas y la esperanza en mejores condiciones de vida para todos los bolivianos.

Nos preocupamos por los desaciertos de gobiernos llamados democráticos y lo más grave, que por afanes políticos, nos haya ido pésimo en la demanda marítima contra Chile en la Corte Internacional de Justicia de la Haya, estamos seguros que varias generaciones pedirán que los responsables del fracaso, rindan informe real de lo acontecido.

Creímos que lo más sagrado para que el Estado prosiga por el ancho camino de la democracia se respetaría, se acataría lo que determina la Constitución Política del Estado Plurinacional, nos decepcionaron, al extremo de preguntarnos ¿valió la pena tanto esfuerzo, sacrificio, pérdida de vidas humanas, destierro, confinamientos, asaltos a medios de comunicación, como el nuestro, por militares ambiciosos para sus devaneos personales, carentes de legalidad jurídica? y nos volvemos a preguntar, ¿valió la pena?, cuando somos testigos de hechos que enlutan las páginas de la historia nacional y una nueva generación se aferra a quienes otrora, no hace mucho tiempo, traicionaron los ideales, ilusiones y derecho a vivir con seguridad ciudadana y jurídica y al presente se tornan en su guía político.

En qué fallamos la generación que, con ideales puestos al servicio de la patria y de los compatriotas, nos arriesgamos a señalar, durante regímenes de fuerza, ¿a los conculcadores de la verdad, honestidad y probidad?

Parece que nos agobiaron más no podrán vencer nuestro espíritu de lucha incesante, patriótica, puesta al servicio de las libertades, de la difusión de ideas fuerza, del derecho a que el pueblo esté informado desde ángulos diferentes al del posicionamiento oficial, seguiremos en la gran batalla porque somos gentes idealistas que defendemos la corrección que avizora lograr un mejor destino para los bolivianos y las bolivianas.

Nuestra forma de pensar, disentir de la maniobra que pone en riesgo el sistema democrático, no fue entendida por quienes mediante la politiquería solo buscan satisfacer sus apetitos personales.

Ojalá que los mandatarios de turno se den cuenta que el pueblo quizá puede ser inducido al engaño, con la mentira, más nunca se podrá destruir los cimientos de su independencia, libertad y soberanía, como pueblo, junto a quienes, desde el llano con la tinta y papel de informaciones, artículos, editoriales, comentarios, análisis de situación, seguiremos siempre adelante, llevando en alto la tricolor nacional.

Larga vida a quienes en cada JORNADA impresa y ediciones digitales dan todo de sí, para que el orgullo, dignidad nacional, la libertad de prensa, difusión del pensamiento, pluralismo democrático, prevalezca más allá de tintes y afanes políticos que ensombrecen la convivencia civilizada.

En el prólogo del libro “México lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria” se señala que el gran primer Presidente indígena de Latinoamérica, pastor de ovejas, letrado, periodista, abogado, poliglota, presidente de México, Benito Juárez, estaría cuestionando “quién lo diría, el país (México) no ha cambiado mucho, los de abajo siguen siendo los de abajo, los de arriba siguen siendo los de arriba, los de al lado siguen siendo los de al lado, los de en medio cada vez son menos, díganles a los políticos, que el infierno SÍ existe”.

JORNADA, durante 54 años, se ha constituido en baluarte de principios y valores universales, seguiremos en esta ardua tarea, no podrán acallarnos quienes no se ubican en la realidad nacional e internacional en que nuevas generaciones, hijos, nietos, desean y tienen derecho a transitar por el ancho camino de la consolidación del sistema democrático.