La CIJ es Tribunal de Derecho, no de historia, ni política

Dr. DAEN. Waldo Torres Armas

La vieja herida está más abierta. Nuestro derecho de salir al océano con soberanía y por Arica, se esfumó. ¿Se cumplió el Objetivo Nacional?, no, en absoluto. A lo máximo que con otro Gobierno podemos lograr es un enclave.

¿Se equivocó el Gobierno con la demanda ante la CIJ? Más claro agua. El fallo era previsible por la intrascendencia de la demanda que pedía “negociar”, prolongar el diálogo de sordos y por la inconsistencia jurídica legal de su contenido, porque la Corte Internacional de Justicia NO es Tribunal de historia, ni de política, es de Derecho

Mientras el Gobierno de Morales desplegó una ofensiva comunicacional histórica, diplomática, Chile abordó la demanda desde una perspectiva fundamentalmente jurídica, porque sabían que en Derecho Internacional Público, jurisprudencia, no existe un derecho “expectaticio” que genere obligaciones legales.

Después de cinco años de pérdida de tiempo y muchos millones de dólares malgastados, habiendo tantas necesidades sociales insatisfechas como la construcción de hospitales de alto nivel de especialización con equipos quirúrgicos de alta precisión, Chile, salió fortalecido; la CIJ, ni siquiera “recomendó o insto” a negociar en el futuro.

¿Cuáles son las consecuencias de esta mayúscula derrota del Estado? El fallo ha destruido todo lo obtenido hasta hoy; el patrimonio político, diplomático, jurídico e histórico nacional, edificado por nuestros antepasados y que era patrimonio de las generaciones futuras fue desconocido; Bolivia ya no puede recurrir a la Justicia internacional para intentar obligar a Chile a negociar, es algo que dependerá, desgraciadamente, de la voluntad futura de los gobiernos chilenos. Además, conlleva afrontar una crisis existencial por la grave frustración moral del pueblo boliviano. Ese el fracaso. Para evitar mayores males al país, el pueblo debe responsabilizar al Sr. Morales por el daño, por haber tomado la decisión política-jurídica equivocada de concurrir a la Haya sin previa planificación y estrategia política comunicacional diplomática, legal. Además, como dijo el Canciller chileno, “no es interlocutor válido para una eventual negociación con Chile.

Bolivia debe terminar con su estoico autoengaño, tiene que elegir entre continuar con el diálogo infructuoso o ser pragmático. Solo cabe conformar una Comisión de intelectuales con conocimiento de la temática para diseñar una nueva estrategia de acción futura, que analice la situación geopolítica en general y del Silala en particular. No tiene sentido continuar con el trauma psíquico de los bolivianos. De nada servirá exponer nuestras razones de derecho histórico ante los organismos internacionales, pues todos ratificaran la “recomendación” de dialogar; además ¿Tiene algún sentido el esfuerzo y el tiempo que demandará una hipotética negociación para obtener algo que ya tenemos en el despreciado puerto de IIo, por 99 años, sin condicionamientos, compensaciones ni canje territorial? En lugar de invertir en la construcción de un puerto propio en Chile, al que estaríamos obligados ¿Por qué no lo edificamos en Ilo? ¿Por qué no concretizamos Puerto Busch? ¿Por qué no construimos el ferrocarril en trocha ancha entre Puerto Suárez y Guaqui?, que hace más de veinte años, así plantearon dirigentes cívicos, esas son las prioridades de una real geopolítica de Estado, su importancia para nuestro desarrollo económico social no deja dudas.