La libertad económica

La libertad económica es parte de los derechos individuales inalienables de los seres humanos, deviene del derecho de cada ciudadano a ejercer su propia iniciativa para producir bienes y servicios, y exponer su talento en diferentes ramas de la actividad humana. Algunos países ponen trabas a la iniciativa privada y obstaculizan su desarrollo, coartando una de las libertades fundamentales. Otros Estados fomentan la libertad de hacer negocios regulando las normas que protejan a las partes para una relación equitativa.

En Bolivia, desgraciadamente cada vez son más las cargas impositivas, regulaciones, prohibiciones y limitaciones que se imponen al sector económico privado. En este momento, una nueva noma amenaza a las inversiones en el país. Se trata de la ley de Empresas Sociales, mediante la que se pretende incautar la propiedad de empresas privadas que incumplan algunas normas sociales y económicas. Esta norma busca transferir empresas en quiebra a favor de sus trabajadores

Recordemos que no es la primera vez que el gobierno actual intenta aplicar normas atentatorias al derecho propietario. Primero fue un anteproyecto de Ley de Regulación de Propiedad Urbana y Derecho Propietario, que quedó en el camino. Luego se intentó aprobar una ley sobre la pérdida del dominio propietario. Todas estas determinaciones y una serie de otras acciones directas en contra del capital y las inversiones, tienen repercusiones que perjudican al país. Cabe preguntarse si las empresas responsables, serias y solventes ¿aceptarán invertir en un país donde no hay garantías ni seguridad jurídica?

La fundación Heritage, elabora anualmente el Índice de Libertad Económica. En la versión 2018, Bolivia, ocupa el puesto 173, entre 180 países, es decir está en los últimos lugares de confianza, junto Cuba (178) y Venezuela (179) y Corea del Norte en el puesto 180, último del ranking.

La fundación Heritage sostiene que libertad económica es “el derecho fundamental de todo ser humano de controlar su propio trabajo y su propiedad. En una sociedad económicamente libre, los individuos son libres de trabajar, producir, consumir e invertir en todo lo que quieran”. Naturalmente que existen limitaciones y por ello es necesaria la regulación del Estado que tienen el derecho a prohibir, por ejemplo, los cultivos de marihuana, coca y otros que la ley los considere de riesgo.

Cuando los ciudadanos no pueden ejercer el derecho fundamental de controlar su trabajo y su propiedad, comienza a caer el incentivo para producir e invertir. Como consecuencia, cae la producción y la inversión busca mejores destinos, lo que deja al país con su estructura que no crece al ritmo que debería y que se consume hasta que, finalmente, queda rezagada e inútil.

En el trabajo de Heritage, se establece que el país con menos libertad económica del mundo es Corea del Norte, que apenas suma 5,8 puntos y ocupa el puesto 180. El régimen de Nicolás Maduro logró hundir a Venezuela al penúltimo lugar, con 25,2 y el puesto 179. Entre los diez menos libres hay otros dos latinoamericanos, que conviven junto con seis africanos: Cuba (31,9), República del Congo (38,9), Eritrea (41,7), Guinea Ecuatorial (42), Zimbabue (44), Bolivia (44,1) en el puesto 173, Argelia (44,7) e Yibuti (45,1).

La única nación de América Latina considerada “mayormente libre” es Chile. Con 75,2, ocupa el puesto 20 en el mundo. En el lugar 38, está Uruguay. Con 69,2 puntos, baja a la categoría “moderadamente libre”. El top cinco regional lo completan Colombia (68,9), Perú (68,7) y Panamá (67), que ocupan los puestos 42, 43 y 54. En la región varios que están en la categoría de “Mayormente no libres” son Nicaragua (58,9), Guyana (58,7), Haití (55,8), la Argentina (52,3) y Brasil (51,4). Todos ellos entre los lugares 100 y 153.