La sentencia de CIJ de La Haya

Hoy Bolivia conocerá la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre la demanda marítima boliviana, en un escenario de esperanza y optimismo en nuestro país y de otra realidad en Chile.

El presidente Evo Morales convocó una vez más al Gobierno de Chile para entablar un diálogo que permita iniciar una negociación de buena fe y en tiempo oportuno. Entretanto, el mandatario Sebastián Piñera dijo que confía que el fallo le dará la razón a su país. Las declaraciones las efectuó en un acto bélico de ejercicios militares en Antofagasta, donde desembarcaron las tropas chilenas el 14 de febrero de 1879, iniciando una guerra durante la que Chile se apoderó de 120.000 km2 de territorio boliviano -incluyendo 400 km de costa-.

Gran parte de la riqueza de Chile la logró con la explotación de los recursos naturales existentes en los territorios cautivos. Al término de la guerra Bolivia tuvo que firmar un Tratado ominoso. Piñera resaltó que gracias a ese tratado Bolivia tiene beneficios como el acceso eterno al océano Pacífico a través de los puertos chilenos, puerta de salida de las exportaciones bolivianas.

De esta manera ha concluido una etapa fundamental en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que probablemente no deje contentos a ninguna de las partes, pero abre una nueva posibilidad para “entendimientos” como dijo hace dos días el Presidente de Bolivia, bajo la mirada global, que impediría a Chile aferrarse a una posición contraria al derecho internacional y fundamentalmente, al cumplimiento de la palabra empeñada. ¿Qué significa mantener la palabra empeñada? Significa que debemos dar cumplimiento a lo prometido, actuar en consecuencia y lograr la concordancia entre lo dicho y lo hecho.

Para la gente de honor, significa que la palabra empeñada pasa a ser Ley entre partes, por lo tanto se obliga a sí mismo a responder a la expectativa creada. Implica también mantener determinadas conductas basadas en la rectitud y un protocolo que permita a los que empeñan su palabra a ser considerados creíbles. Por ello, los argumentos de Bolivia ante la CIJ llevan un mensaje tanto jurídico como histórico, pero, consideramos, también sustentado por principios éticos.

Ha llegado el momento de escuchar la voz de la justicia internacional, que sería favorable a Bolivia si la CIJ es consecuente con su decisión de rechazar el recurso de excepción planteado por Chile, alegando la incompetencia del organismo internacional.

Las expresiones, “negociar” y “soberanía plena”, son preocupación de los bolivianos, pero como fundamentan entendidos en Derecho Internacional Público, todo depende del fondo y forma de la sentencia que emita la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Nada de triunfalismos cuando después de la misma recién comienza, si acepta Chile, “negociar” que puede tardar 10, 20 o más años, esperemos que los gobernantes del Mapocho, comprendan que Bolivia reclama lo que en justicia le pertenece.