La vitalidad de JORNADA

El nacimiento de un nuevo medio de comunicación, en el pasado, era saludado con alegría, no solamente porque se plasmaba un objetivo, sino, fundamentalmente, porque se expandían los medios de comunicación al servicio del pueblo. Hoy el avance de las tecnologías hace que cada día mediante las redes sociales se abra un nuevo espacio comunicacional. Pero hace 54 años, cuando por primera vez se imprimió un ejemplar de JORNADA, constituía una verdadera hazaña emprender una aventura de esta naturaleza.

Más aún cuando en 1964 por esta fecha se producían hechos históricos que han influido en el devenir. Y un acontecimiento histórico fue el nacimiento de este periódico que coincidía con el golpe militar de los generales René Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando Candia. Ilustres periodistas y escritores, abogados y empresarios, así como un entusiasta grupo de aprendices de periodismo se dieron íntegros a la tarea de plasmar en realidad un proyecto que fue concebido varios meses atrás y que se hacía realidad cuando JORNADA salía a las calles como diario vespertino. Sus páginas, además de nuevas ideas sobre comunicación, se vieron alimentadas por la noticia del día: un nuevo golpe militar ponía fin al gobierno de Víctor Paz Estenssoro, que había violentado la Constitución Política del Estado, intentando perpetuarse en el poder.

Fue ese el momento clave en el que se desencadenó el desenfreno que llevó al poder a los militares que se quedaron por varias décadas. El nuevo proyecto periodístico que entró en escena tenía tres características fundamentales: constituir el periódico que jornada a jornada marche al lado del pueblo en la defensa de los recursos naturales, en la defensa de la justicia, el respeto a las leyes, la defensa de los derechos y libertades ciudadanas; preservación de la libertad de expresión, y en el cultivo de la verdad, como cimientos para construir una democracia sólida y duradera.

Pese a infinidad de obstáculos el periódico demostró que había llegado para quedarse y batalló durante 54 años para mantener este proyecto que ya es de todos los bolivianos. En estos 54 años de labor se tuvo que enfrentar toda clase de agresiones y excesos de quienes pretendieron someter, sin lograrlo, el pensamiento de JORNADA, pensamiento que se ha mantenido pese a los intentos de los militares y políticos que 1971, atenidos a la dictadura, cerraron el periódico, mandaron al exilio a sus directivos y periodistas. En todos los golpes militares JORNADA sufrió las consecuencias de su vocación por decir la verdad. Este diario supo imponerse a la adversidad y no capituló, sosteniendo los mismos principios de su origen, y enfrentó con firmeza a la fuerza y las maniobras de quienes pretendían truncar sus claros objetivos.

Pudo supervivir a una serie de embates. A los golpes dirigidos por los enemigos de la verdad y la transparencia, se sumaron los efectos de la crisis generada por el desgobierno que tanto daño ha hecho al país en su conjunto y particularmente a los medios de comunicación independientes, muchos de los cuales han quedado en el camino al no poder soportar la crisis económica y la discriminación publicitaria que tradicionalmente ha alimentado a los grupos permeables, y castigado a los medios de comunicación contestatarios. Pese a todo, JORNADA, gracias a su público ha logrado mantenerse al servicio del pueblo y de los más altos intereses nacionales, honrando de esta manera a los centenares de periodistas que han pasado por JORNADA dejando en sus columnas su testimonio de decencia, honestidad, culto a la verdad y consecuencia con los principios de libertad de prensa, libertad de expresión, defensa de los derechos y deberes constitucionales.

Bajo dirección de Jaime Ríos Chacón, el periódico alcanzó una dimensión acorde a los tiempos, aunque manteniendo los principios de 1964. Hoy una nueva generación asumió la dirección y, la familia Ríos Chacón – Ríos Aranda, rige los destinos de una JORNADA que se acomoda a los nuevos tiempos, y a las nuevas tecnologías.

De esta manera, hoy JORNADA cumple 54 años informando y orientando a la ciudadanía, además de fundamentar su posición nítida de defensa del proceso democrático, la Constitución Política del Estado, el ordenamiento legal y las garantías y derechos ciudadanos, entre los que la libertad de expresión es la base fundamental para la consolidación democrática.