Las “ideologías” han generado siempre dictaduras-autócratas

Dr. DAEN. Wenceslao Jáuregui

Decir que alguien o algunos podrían anular las posturas de “caudillos” y el “populismo” es una grosería, falta de criterio, estar fuera de la realidad nacional, internacional, globalizada del mundo.

Es un absurdo considerar que las “ideologías” podrían llevar a los pueblos a tener gobernantes sometidos a la Constitución y a normas legales.

El papa Francisco, en forma clara en mensaje a las naciones, hace poco señaló: “Las ideologías han generado siempre, siempre, dictaduras”, unas veces -opinamos-, con quienes se “sienten predestinados” a mandar en sus pueblos, otras por quienes al calor de un sentir de oposición a esquemas familiares que gobiernan a las mayorías, se ven obligados apoyar indirectamente a caudillos o a quienes desde el llano se dicen populistas pero llegados al poder actúan como la más recalcitrante derecha fundamentalista y autócrata.

En Bolivia el surgimiento de Evo Morales Ayma, como dirigente cocalero, se debe a que gobiernos militares o de los que se decían democráticos, en los hechos, autocráticos, permitieron por sus lazos de nepotismo, considerar al Estado como hacienda pública, ocasionando que mediante la consigna de izquierdistas del siglo 21 se ligara nexos con populistas de Europa, Irán, China, Rusia, Venezuela, Cuba, el resultado no es un partido el que gobierna ,sino el “caudillo” que supo acomodarse en el espectro político nacional. Al calor del tiempo, del uso discrecional del poder político, ha llegado al extremo que organizaciones gremiales de izquierda, como son los maestros o las juventudes universitarias que buscan un mejor destino, se convenzan que tienen derecho a ser gobernantes.

Morales parece que se obnubilo con el goce del poder y en lugar de sentar un precedente de respeto a la Constitución, a las Leyes vigentes y demostrar que más allá de las canonjías de ser Presidente, está el obligarse acatar la Ley de Leyes, se sigue desgastando perdiendo popularidad. Las actitudes del gobernante “caudillo” “populista”, pasaron, ahora es un gobernante necesariamente sometido a los impulsos de la globalización porque ha tenido que comprender, durante su raid por todo el mundo, en visita a gobernantes del mundo occidental como del mundo oriental, que a título de Presidente de un Estado subdesarrollado, puede seguir siendo convocado a las mesas donde las lisonjas se apropian de las mentes y se cede ante las insinuaciones de acercamientos de intereses económicos de Estados.

Las ideologías han hecho demasiado daño a pueblos de nuestro continente. No es posible admitir que mentes retrógradas consideren que se tiene que volver a las ideologías, en el sentido burdo de querer entronizarse políticamente creyendo que el pueblo no tiene memoria.

Los que le tendieron la cama al “caudillo”, al “”populista” son culpables de lo que ahora ocurre en Bolivia, por tanto no cabe derramar lágrimas de cocodrilo por la leche derramada.

El gobierno de Evo es criticado por obras suntuarias, innecesarias, por la corrupción que se hace pública, por instruir se haga palacetes, museos, o elefantes blancos, que representan un desafío a la pobreza de los bolivianos, cuando la salud y educación están en la peor de las situaciones y genera repulsa.

Hemos señalado desde hace más de dos años, que las nuevas generaciones tienen el derecho de gobernar Bolivia, las juventudes deben prepararse ahora para ser pronto Presidente, Vicepresidente, Senadores, Diputados, Ministros, Embajadores, etc., de Bolivia, no deben ser objeto de promesas de quienes en su momento no supieron gobernar con eficiencia, probidad, honradez y sobre todo como estadistas.

Dijimos y sostenemos, no hay gobiernos insustituibles, todo es relativo, todo es cambiante, dinámico, por tanto, Evo Morales Ayma, pasará.

No es posible retroceder a las ideologías que generaron funestas dictaduras como la de Hugo Banzer Suárez, Natush Busch, García Meza Tejada.

Dejemos que ocupen los sitiales de conductores del Estado a nuevas generaciones de jóvenes, varones y mujeres, basta de los que se creen sabiondos.