Las víctimas de Tiananmen no se rinden y piden justicia 29 años después

Las víctimas de la plaza de Tiananmen no se rinden y piden justicia cuando se cumplen 29 años de la tragedia que conmocionó al mundo entero, pero sobre la que las autoridades chinas imponen silencio.

Zhang Xianling, una de las fundadoras de las “Madres de Tiananmen”, no pierde la fuerza a sus 80 años y sigue pidiendo que salga a la luz la verdad de lo que ocurrió aquella noche del 3 al 4 de junio de 1989 en la que su hijo de 19 años fue asesinado de un disparo en la cabeza por el Ejército chino.

Hoy se cumplen 29 años de aquella tragedia que conmocionó al mundo entero, pero sobre la que las autoridades chinas mantienen el silencio y la intimidación a las víctimas, que siguen sin poder recordar libremente la memoria de sus seres queridos, y las detenciones de las voces críticas.

“Hay policía delante de la puerta de mi casa”, asegura Zhang en una entrevista telefónica con Efe. Sabe que están grabando la conversación, pero no tiene miedo y quiere hablar para que nadie olvide lo que pasó aquella noche que el régimen comunista tanto se esfuerza por borrar.

Los tanques y los soldados del Ejército acribillaron a un gran número de personas que protestaban pacíficamente en las calles adyacentes a la plaza de Tiananmen en Pekín.

La cifra oficial de fallecidos sigue siendo una incógnita, aunque se habla de entre cientos y miles, aunque un documento diplomático británico desclasificado en diciembre pasado apunta que pudieron superar los 10.000.

“La historia no puede ser engañada”, denuncia Zhang que, tras años de lucha, no piensa rendirse hasta que se arroje luz sobre uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de China.

“Pedimos la verdad. Por ejemplo, saber cuántas personas murieron y por qué dispararon a los estudiantes”, dice, porque “el Gobierno sabe mejor que cualquier persona lo que ocurrió. Es una cuestión de hacerlo público o no”.

La matanza de Tiananmen sigue siendo un tema tabú para los chinos por los riesgos que conlleva hablar de ello. En los días previos al aniversario, la seguridad ha aumentado en la céntrica plaza pequinesa para atajar cualquier intento de recuerdo a las víctimas. Quien lo ha hecho en el pasado, ha sido detenido y encarcelado.

Lo único que le queda al grupo de “Madres de Tiananmen”, que integra a progenitores de los estudiantes que fueron asesinados, es recordar en la intimidad a sus hijos.

Varios de ellos tienen previsto acudir mañana a un cementerio de las afueras de Pekín para rendirles homenaje. Piden hacerlo solos porque temen que las autoridades, ante la presencia de periodistas, les impidan incluso acercarse a las tumbas de sus seres queridos.

Pese a que cada año el colectivo exige que se haga justicia, nunca nadie se ha disculpado por la masacre ni ha sido condenado por la muerte de centenares de inocentes que participaban en manifestaciones en favor de la democracia.

“Nunca nos han dado una explicación”, ha denunciado el colectivo en una reciente carta dirigida al presidente chino, Xi Jinping, en la que aseguran sentirse “abatidos” ante la “indiferencia” de las autoridades.

Aunque pocos confían en que el Gobierno de Xi -uno de los más represivos de la historia reciente- haga justicia, el investigador de Amnistía Internacional (AI), Patrick Poon, asegura a Efe que “no puede ignorar el asunto eternamente”.

“La represión de Tiananmen ya es parte de la historia de China y nunca podrá borrarse. Sigo creyendo que algún día habrá justicia para las víctimas” dice Poon, quien pide una investigación independiente y que los responsables rindan cuentas ante la justicia.

Pero los años pasan y muchos familiares ya han fallecido sin que nada cambie, y temen que dentro de poco el régimen consiga que la masacre se olvide por completo.

De hecho, Tiananmen forma parte junto con Tíbet y Taiwán de lo que los chinos conocen eufemísticamente como las “tres T” cuya mención puede generar problemas, por lo que a esa matanza se la conoce más como “4/6”, por el día y el mes en que ocurrió.

Sin embargo, la investigadora de Human Rights Watch (HRW), Maya Wang, se muestra optimista porque “el deseo de cambio continua, a pesar de estar fuertemente reprimido”.

“La gente en China continúa luchando hoy por los mismos ideales por los que lucharon los estudiantes de 1989, como la libertad y la igualdad”, explica, por lo que con el tiempo el Gobierno “tendrá que asumir la responsabilidad de sus propias atrocidades y otros abusos, o nunca tendrá credibilidad”.

Zhang, sin embargo, cree que no habrá en China un movimiento de contestación social tan masivo como el ocurrido en Tiananmen en 1989.

“Los participantes de aquel entonces eran estudiantes universitarios, y ahora los estudiantes, en mi opinión, son gente egoísta que solo busca su propio bien y provecho. No se preocupa tanto por la sociedad”, asevera.

Hasta que pueda, ella seguirá en pie de guerra contra el olvido de su hijo y del resto de estudiantes que protestaban contra la represión y la corrupción del Gobierno comunista. “Las mentiras no pueden durar para siempre”, advierte.