Lo irreparable no es reparable, señor Mesa

Dr. DAEN. Ronald Torres Armas

¿Qué causa el bajón de Carlos Mesa en las encuestas? ¿Falla la estrategia? Una estrategia correcta puede sobrevivir a una campaña mediocre, pero una campaña brillante puede fallar si la estrategia es errónea. Asumimos que la estrategia no ha identificado correctamente las necesidades y urgencias de la gente, pues Mesa ha confundido los tiempos políticos, faltan aún tres meses para la convocatoria electoral y si bien se ha forzado la etapa preelectoral, la gente le reclama el abandono de lo que considera prioritario: la defensa del 21F. El «hueco» político no está aún en proponer la viabilidad de un proyecto, sino de liderazgo.

Carlos Diego Mesa emergió como alternativa del «recambio» político, arrancó con una preferencia electoral del 44 %, hoy tiene el 30%. Al no tener voto cautivo y al no representar el contrapeso de liderazgo que la gente reclama, quienes dicen tener el voto decidido en realidad no lo tienen y pueden cambiar de opinión. No se llaman indecisos sino falsos decididos.

Así como el electorado premia a los machos alfa, castiga a los cobardes y tibios. Si no logra inspirar confianza, si la gente no percibe un liderazgo claro, preferirá a otro. Los próximos comicios no consisten tanto en elegir una opción como en deselegir las restantes. La gente no votará por convicción, sino por reacción. No votará algo, sino contra algo. Se llegará a la urna por descarte.

La demoscopia le aconseja reposicionarse con discurso confrontación al frente al statu quo, por la polarización, porque lo reclama la gente y por la pésima gestión del régimen.

Debería constituirse en el líder capaz de maniobrar la expectativa política. Debería liberarse del miedo. El miedo, en política, es el verdadero poder y quien lo controla, gana.

Si quiere recuperar posiciones, debe dar muestra inequívoca de valentía. Revivir y mantener la defensa del 21F para recuperar el voto emocional y empático de las plataformas. Debería concurrir a la Corte Internacional de DDHH para inducir una resolución inmediata y buscar apoyos de la comunidad internacional. Ejercer una oposición generalizada, permanente y fiscalización del poder.

Le cabe crecer concertando multipactos electorales interregionales e intermunicipales. Si bien la alianza con el FRI tiene alguna base programática, no ideológica, es necesario y urgente compatibilizar un decálogo ideológico político, lo que es fundamental porque eliminará la incertidumbre, generará y consolidará el voto natural y ganará a los electores ideológicamente cercanos.

Carece también de mando único y centralizado. En cada departamento se han creado ya feudos partidarios que se auto atribuyen jefaturas de la alianza a nivel departamental y municipal, haciendo evidente su desorganización.

De hecho, si omite lo reparable será irreparable.