Los Chocolecos bolivianos, protectores del cacao frente a la minería

EFE

Los indígenas lecos de Bolivia, organizados en una asociación, producen uno de los mejores cacaos del mundo, aunque ahora en menor número debido a los efectos del cambio climático y las facilidades de conseguir dinero en la industria minera.

“El proceso de producción del cacao es largo y muchos han preferido dedicarse a la minería porque es dinero más rápido, entonces eso ha debilitado nuestro trabajo, pero nosotros vamos a seguir”, dijo a Efe el presidente de la Asociación de los Chocolecos, David Piloy.

Los Chocolecos, como se conoce a esta organización, operan en el municipio de Guanay, en el norte amazónico del departamento de La Paz, y se dedican a producir un cacao cuya calidad le valió en 2017 ser catalogado entre los 18 mejores del mundo por el Salón de Chocolate de Francia.

Los productores muestran orgullosos el reconocimiento otorgado a su cacao y para ellos este premio es un impulso para continuar este trabajo, en el que, no obstante, poco a poco hay menos socios porque deciden cambiar de rubro y sumarse a la minería para extraer oro.

Piloy contó que hace un par de años contaban con más de 100 socios que se dedicaban a la producción del cacao, pero que en la actualidad son 36 familias que “contra viento y marea” siguen firmes en la producción.

“Somos muy felices con el reconocimiento de Francia a nuestro cacao, pero es difícil continuar porque somos muy pocos. Pero mantenemos nuestra calidad y para exportar nuestro producto necesitamos más socios”, remarcó Piloy.

El año pasado los Chocolecos lograron producir al menos 50 quintales de cacao que equivale a dos toneladas y media del producto, que en su mayoría se vende a prestigiosas chocolaterías de Bolivia, incluida la industria “Para ti”, afincada en Sucre, la capital constitucional del país.

Otro problema que afrontan los indígenas son los embates del cambio climático en el ciclo productivo.

Según el técnico René Márquez, la producción de cacao hace unos tres años era mayor que la de ahora y atribuyó esa disminución a que hay olas de calor que no permiten el procesamiento del producto o que hay un período largo de lluvias.

“Los cambios bruscos de temperatura afectan al cacao porque es un producto muy sensible y esto ha afectado a que se mantenga el monto de producción”, recalcó Márquez.

Para el presidente de la Federación de Productores de Cacao, Benigno Salazar, es necesario que exista un mercado más amplio en el país y en el extranjero para que la producción de cacao sea sostenible en el lugar y así también se pueda preservar esas hectáreas libres de la minería.

“La minería no es renovable, pero el cacao es sostenible en el tiempo si hay proyectos productivos que apoyen a los productores”, resaltó Salazar a Efe.

La productora Mery Machicao sostuvo que es duro continuar en esta labor con pocas manos, aunque expresó su confianza en que tarde o temprano la comunidad se dará cuenta que la producción del cacao es la manera más sostenible de obtener dinero y de dejar alguna enseñanza a sus hijos.

Los Chocolecos cuentan con asistencia técnica de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés) y también tienen apoyo en infraestructura de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), según Piloy.

Uno de los principales logros de los Chocolecos en lo que va del año es la conexión con la empresa Pacari, de Ecuador, para ver la posibilidad de exportar el cacao a ese mercado “Vamos a enviar este mes alrededor de siete quintales para que ellos prueben la calidad de nuestro cacao y ver la posibilidad de hacer negocios”, señaló Márquez.