Los conservadores mantienen su pugna pese a la victoria del liderazgo de May

EFE

Las facciones enfrentadas del Partido Conservador británico mantienen su pugna interna a pesar de que ayer una mayoría de parlamentarios respaldó el liderazgo de Theresa May al frente de la formación y del Gobierno.

Los partidarios más o menos fieles de la líder «tory» y sus detractores, en general favorables a un «brexit» duro, siguieron cruzando acusaciones en otra prueba de que el partido gobernante sigue dividido y lejos de un consenso en torno a la salida del país de la Unión Europea.

May superó anoche por 200 votos frente a 117 una moción de confianza de su grupo parlamentario, lo que significa que no puede ser desafiada por sus colegas en un año, pero, con más de un tercio en contra, queda debilitada para lograr que se apruebe en el Parlamento su acuerdo final de «brexit».

El cabecilla de los «tories» disidentes, Jacob Rees-Mogg, insistió en que «debe dimitir» y dejar de «frustrar» la salida del bloque europeo con un pacto que, en su forma actual, «no tiene opciones» de ser aprobado en la Cámara de los Comunes.

Su aliado Steve Baker, instigador de la moción, llamó a la primera ministra a someter a votación «cuanto antes» el acuerdo consensuado con Bruselas, a fin de «poder descartarlo», puesto que es un tratado «horrible» que «el Reino Unido no quiere».

El ministro conservador de Empresas, Greg Clark, instó a los críticos a actuar con «responsabilidad» ahora que «se ha confirmado el liderazgo de May», y alertó del peligro cada vez más tangible de salir de la UE sin acuerdo.

El ministro del «brexit», Stephen Barclay, pidió por su parte a sus correligionarios «dejar de centrarse en el liderazgo» de la formación y unirse para «sanar» el partido en pro del interés nacional.

«Ahora tenemos la oportunidad de centrarnos en el acuerdo, escuchar las preocupaciones de los colegas sobre la cláusula de seguridad para Irlanda del Norte y conseguir las garantías legales y políticas que requieren», dijo a BBC Radio 4.

Barclay recordó que los líderes de la UE han dejado claro que el pacto asegurado por May es «el único» posible y no es renegociable, aunque se han mostrado dispuestos a ofrecer «aclaraciones» que la ayuden a que sea aprobado en Westminster.

La jefa del Gobierno asiste al Consejo Europeo en la capital belga, donde expondrá a los dirigentes comunitarios sus demandas en este sentido.

Los críticos de su plan, entre ellos el Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte -socios parlamentarios de los conservadores-, advierten de que quieren cambios sustanciales y no meros «retoques».

Ante la división en las filas conservadoras, la exministra «tory» Nicky Morgan, del sector proeuropeo, auguró que la formación de centroderecha podría «escindirse» y consideró «inevitable» que se marchen algunos diputados del bando radical.

Así las cosas, aunque ha logrado prorrogar de momento su mandato, May afronta aún serios obstáculos para que su acuerdo de «brexit» sea aprobado en el Parlamento de Londres.

Si el acuerdo es rechazado, el Partido Laborista de Jeremy Corbyn ya ha indicado que planea presentar una moción de censura en su contra, a fin de forzar unas elecciones generales, y confía en contar con el apoyo del DUP y algunos conservadores.

La líder «tory» en los Comunes, Andrea Leadsom, confirmó que la votación no se celebrará antes de Navidad, aunque aseguró que será antes del 21 de enero.

En otro frente para May, el diputado conservador Simon Hart ha denunciado que varios de sus colegas han empezado a postularse como sucesores de la primera ministra, después de que ella revelara ayer, para asegurar su supervivencia, que no concurrirá a las elecciones generales de 2022.