Los «gordos» de la COB y los pobres de Enatex

Dr. DAEN Wenceslao Jáuregui

Algunos dirigentes de la COB no entienden la situación económica a que nos llevó su socio político, «endeudando a Bolivia con 21 mil millones de dólares», según informe público del senador Oscar Ortíz.

El partido «cobista», no de los trabajadores, no tiene predicamento en las bases por una simple motivación, Guarachi, según informes públicos, percibe no menos de 23.000 bolivianos mensuales como minero perforista; Mamani de los fabriles es eterno dirigente en comisión. Ambos llamados «los gordos» de la COB no dijeron absolutamente nada sobre la quiebra de la empresa estatal Enatex, no se pronunciaron sobre los 42 millones de dólares que se habría otorgado para «su reactivación» y menos expresaron repudio por el despido de más de un mil trabajadoras y trabajadores.

Solo piden se les pague el segundo aguinaldo, favoreciendo a quienes ganan más de 20 mil bolivianos mensuales. La mamadera estatal, Comibol, mantiene a los «gordos» de la COB, mientras los «gordos y gordas» que se enriquecieron con los 42 millones de dólares, a nombre de reactivación de Enatex, siguen caminando orondos por su militancia.

No se sabe en qué manos quedaron los 42 millones de dólares.

¿En la balanza de lo favorable y desfavorable a los intereses nacionales y de los trabajadores qué labor cumplieron los «gordos» de la COB?

Veamos: a). Se constituyeron en aliados del Gobierno, socios políticos, hicieron nombrar a sus acólitos en puestos directivos de la CNS y otros lugares estatales, obtuvieron réditos personales, están en comisión, sin trabajar cobran y seguramente no solo su salario sino emolumento por su participación política.

b). Desarticularon el movimiento laboral, permitieron la creación de directivas paralelas en varios sectores. Cumplieron acción política en lugar de posicionamiento laboral. No defendieron el Proceso de Consolidación de la Democracia, se adscribieron al «Proceso de Cambio». En resumen, resultaron ser fichas políticas del tablero de ajedrez del Gobierno, en otras palabras «fusibles» que se descarta cuando así conviene.

Con criterio racional los dirigentes del magisterio, salud y de otros sectores, entre ellos los jubilados, les pidieron a los «gordos» que no politizaran la organización matriz de los trabajadores. Los «gordos», que cada día están más obesos a nombre de los trabajadores, se hicieron de la vista chueca en casos como, reitero, Enatex y prosiguieron dividiendo a la clase verazmente trabajadora, a los dignos y patriotas trabajadores que cuidan las fuentes de trabajo y aportan a las empresas estatales y privadas, exigiendo sus derechos en el marco de la comprensión a la problemática y realidad económica social boliviana.

Los «gordos» de la COB no dijeron ni chis, en favor del pedido de los jubilados de Bolivia, que merecidamente exigen aumento en la renta dignidad y tratamiento paritario con los activos, porque aportaron, sin lugar a duda, al engrandecimiento de Bolivia.

El exsecretario ejecutivo de la COB, Jaime Solares Quintanilla, afirmó que la Central Obrera Boliviana, dirigida por Guarachi, «es obediente y sumisa a los dictados del gobierno. Hace show mediático jodiendo a la entidad matriz de los trabajadores».

Qué más se puede argumentar sobre la dual posición de los actuales dirigentes que al presente, después de quemar «las banderas de reivindicación de la clase trabajadora y navíos de lucha sindical de la COB que otrora no se alió a ningún partido», no saben cómo explicar su derrota partidaria.