Mayoría de candidatos presidenciales en Brasil defiende las medidas de Temer

EFE

Las polémicas políticas aplicadas por el mandatario brasileño, Michel Temer, fueron apoyadas por varios de los candidatos que disputarán la Presidencia en octubre próximo, en unos comicios considerados los más inciertos habidos en el país.

Pese a que la gestión de Temer tiene apenas un 4 % de respaldo, y aunque con ligeros matices, el socialdemócrata Geraldo Alckimn, la ecologista Marina Silva, el ultraderechista Jair Bolsonaro y el centrista Álvaro Dias se pronunciaron en favor de sus políticas al intervenir en un foro empresarial centrado en el panorama electoral.

También lo hizo el exministro de Hacienda Henrique Meirelles, que pretende ser candidato oficialista y fue uno de los arquitectos de las reformas impulsadas por Temer, que entre otras medidas incluyen un fuerte límite al gasto público y una nueva legislación laboral denunciada por los sindicatos como una “eliminación de derechos”.

“Temer hizo el trabajo sucio, ese que nadie quiere hacer pero que le conviene a todos”, dijo a Efe uno de los empresarios que asistió al evento y que pidió no ser identificado “por razones obvias”, según explicó.

El único candidato que se plantó frente a esas reformas fue el laborista Ciro Gomes, quien, pese a algún abucheo de los empresarios, calificó de “salvaje” la reforma laboral y se comprometió a trabajar “desde el primer día” para revocarla.

Gomes también desentonó en cuanto a su propuesta de política tributaria, que plantea la creación de gravámenes a las grandes fortunas y reducir el peso sobre los más pobres y la clase media.

Así como la mayoría de los candidatos enfatizó en el evento la orientación económica que le daría a un eventual Gobierno, Bolsonaro se volcó más al área política y lo hizo con una vehemencia que ya ha hecho habitual en sus pronunciamientos.

El líder de la ultraderecha, que apoyó las políticas de Temer y pidió una mayor libertad para la iniciativa privada y el mercado, resumió su idea económica en una frase dirigida a los empresarios: “Los patrones son ustedes, pero el patrón en Brasil es visto como si fuera un bandido” y en realidad “es quien debe mandar”, declaró.

También ofreció “autoridad” en todos los planos para “devolverle la moralidad” al país y reafirmó su intención de promover una ley que facilite el acceso de las personas a las armas, a fin de que puedan ejercer su “derecho a la defensa” en un país en el que cerca de 50.000 personas son asesinadas cada año.

Alckmin, exgobernador del estado de Sao Paulo y quien ya fue candidato presidencial en 2006, cuando fue reelegido para un segundo mandato Luiz Inácio Lula da Silva, hoy en la cárcel y condenado a doce años por corrupción, fue más moderado que Bolsonaro en la línea política pero igual de liberal en lo económico.

En ese mismo espectro se situó Marina Silva, quien encarará su tercera candidatura presidencial tras haber quedado en tercer lugar en 2010 y 2014, con unos veinte millones de votos en ambos casos.

Aunque comenzó su carrera política en el ámbito de la izquierda, de cara a las próximas elecciones Silva mostró una faceta más liberal y consideró que el sector privado es “fundamental” hasta para dotar a los brasileños de “educación, transporte y salud de calidad”.

Hasta ahora, cuando falta poco más de tres meses para las elecciones, los sondeos de opinión presentan un escenario totalmente atomizado e imprevisible, en el que no acaba de despuntar un posible favorito.

De acuerdo a los últimos sondeos, Bolsonaro encabeza la intención de voto, pero con un escaso 17 %, frente al 13 % que se le atribuye a Marina Silva, quien es seguida por Ciro Gomes (8%) y Geraldo Alckmin (6 %), en tanto que Dias y Meirelles no llegan al 2 %.

No obstante, la gran paradoja es que los mismos sondeos dicen que el favorito de la mayoría de los brasileños es el expresidente Lula, a pesar de estar en prisión y de que está virtualmente inhabilitado por normas que impiden postular a un candidato con una condena ratificada en segunda instancia, como es su caso.