Merkel busca apoyos entre sus aliados para desactivar el desafío bávaro

EFE

La canciller alemana, Angela Merkel, reforzó su campaña entre sus aliados europeos y también dentro de su coalición de Gobierno, en busca de soluciones al desafío de los conservadores bávaros, que exigen un giro derechista a su política migratoria.

La líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), su homólogo de la Unión Socialcristiana bávara (CSU), Horst Seehofer, y la responsable del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, se encerraron sobre las 18.30 GMT en una reunión de crisis, enmarcada en las amenazas de ruptura procedentes de Baviera.

El encuentro duró unas cuatro horas, sin que a su término trascendieran resultados, aunque según la televisión pública ZDF todas las partes trataron de rebajar el tono, tras días de tensión.

Era la tercera reunión del día de la canciller conservadora, quien por la mañana abordó la política migratoria con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y luego mantuvo una reunión de trabajo con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Desde hace semanas la atención política en Alemania está centrada en la exigencia del ministro del Interior y líder de la CSU de implantar su llamado “plan maestro” para contener la llegada de refugiados e inmigración ilegal.

Se sabe que consta de 63 puntos, que el ministro no ha presentado por falta de consenso con la canciller y cuyo punto más conflictivo es el propósito de impedir la entrada a Alemania de refugiados rechazados y registrados anteriormente en otro país europeo.

Para conseguirlo, está dispuesto a cerrar las fronteras, lo que Merkel rechaza en tanto que medida unilateral, mientras insiste en la necesidad de buscar una política migratoria común en la UE.

La propia canciller admitió ayer, en su comparecencia con Sánchez, que no confía en que se logre un “acuerdo completo” entre los Veintiocho sobre política migratoria para la cumbre europea de esta semana en Bruselas, el plazo marcado por Seehofer para implementar su plan, aunque sea en solitario.

En lugar de ese acuerdo a escala de la UE, Merkel busca pactos bilaterales o entre varios socios, cuestión que centró ya la cumbre informal del pasado domingo entre 16 Estados miembros de la Unión.

Merkel se comprometió ante Sánchez a interceder para que aquellos países con fronteras exteriores y donde crece cada año la llegada de migración ilegal, como España, reciban mayor ayuda de la CE para afrontar las cargas.

La canciller se pronunció, asimismo, a favor de que aquellos socios “tradicionalmente más experimentados y con relaciones más fuertes” con países de origen de estos migrantes negocien acuerdos “en nombre de toda la UE” con éstos para avanzar hacia el “objetivo compartido” que es, dijo, “reducir la inmigración ilegal”.

Era la primera visita del socialista Pedro Sánchez como jefe del Gobierno a Berlín, en la que ambos socios mostraron total sintonía.

La línea de Merkel es, sin embargo, demasiado tibia para su ministro del Interior, quien ya en la anterior legislatura -entonces desde su posición de jefe del Gobierno de Baviera- apremió a la canciller a imponer límites a la llegada de refugiados.

Baviera es el “Land” por donde ingresó en Alemania la mayor parte de los 1,3 millones de refugiados acogidos en el país desde 2015.

La llegada de inmigración ilegal a España sigue creciendo año a año, recordó Sánchez. En Alemania, por contra, se han reducido estos flujos, desde el casi millón de refugiados del año récord, en 2015, a los 172.000 de 2017.

Esta reducción de los flujos migratorios no acalla las exigencias de la CSU bávara, partido hegemónico en ese próspero “Land”, que teme perder su mayoría absoluta en las regionales del próximo otoño por el empuje de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

El pulso persistente entre las dos formaciones históricamente hermanadas decidió al SPD a pedir la convocatoria de la reunión de crisis de este martes en Cancillería.

Horas antes de su inicio, el presidente de país, Franz-Walter Steinmeier, criticó lo que denominó “ataques desmedidos” dentro de la coalición que gobierna la primera potencia europea.

Steinmeier, exjefe del SPD y ministro de Exteriores en la anterior legislatura, tuvo un papel determinante en la formación de esa gran coalición, ya que intercedió ante los socialdemócratas para negociaran ese alianza de Gobierno, pese al rechazo del entonces líder socialdemócrata, Martin Schulz.