Metrópolis seguras

La ciudad de La Paz, por su topografía, permitía aprovechar sus desniveles impuestos por la naturaleza con cerros, depresiones, causes de decenas de riachuelos y ríos, para diseñar una ciudad con pasos a nivel, túneles, puentes, autopistas y anillos de circulación alrededor de la ciudad. Por lo menos esa era la idea del consorcio internacional que concibió la idea del tren metropolitano, las avenidas de circunvalación, el teleférico, y las principales obras para modernizar a la sede de gobierno y unirla a los municipios vecinos, proyectos que posteriormente fueron bandera de los candidatos a alcaldes.

Fue el alcalde Mario Mercado que encomendó el referido estudio que, además señalaba las zonas geológicamente inestables donde no se debería construir, sino ser utilizadas como pulmones de la urbe generando bosquecillos y parques. Desgraciadamente, el desordenado crecimiento de la ciudad le ganó a la planificación y se sembraron riesgos de potenciales desastres como los que ha vivido la ciudad de La Paz. Actualmente hay 36 zonas de riesgo en la ciudad. El municipio paceño cuenta con una secretaría de Gestión de Riesgos, que, de acuerdo a informes de prensa, puso en marcha el plan de monitoreo de las zonas vulnerables, además de un protocolo que permite actuar de manera inmediata ante cualquier emergencia, con personal y equipos, según el responsable de esa secretaría, José Pacheco. El último deslizamiento de grandes proporciones destruyó 67 casas y dejó cerca de 800 damnificados. De acuerdo a los informes de la Alcaldía el lugar donde se asentó la urbanización Inmaculada Concepción, era un botadero de basura que colapsó por una serie de factores, entre ellos los terrenos se humedecieron por las lluvias al no haber un sistema de alcantarillado confiable y planificado, ya que se establecieron conexiones clandestinas y edificaciones no autorizadas.

Las causas de este tipo de tragedias siempre son las mismas: construcciones en zonas deleznables, escaso control municipal, irresponsabilidad de los propietarios y también otros factores que se suman y tienen que ver con el rápido crecimiento de las urbes, hecho que atrae consigo una serie de problemas, por ejemplo la migración del campo hacia las ciudades, ocupando espacios no aptos para la construcción, deficientes servicios públicos, contaminación de suelo, agua y aire; ocupación de los bosquecillos y pulmones de la ciudad; el incremento de la pobreza urbana y de la violencia, incapacidad del transporte público para atender a la demanda, deficiente mantenimiento de calles, y otros. A ello se suma que las desavenencias políticas. Para nadie es un secreto que los colores políticos dividen a los municipios, hecho no solamente que perjudica la gestión, sino impide el desarrollo de proyectos conjuntos que hagan posible una planificación más armoniosa, evitando la duplicación de esfuerzos.

El año 2014 hubo un primer intento para unir a los municipios. En esa oportunidad Autoridades municipales de La Paz, El Alto, Mecapaca, Palca, Achocalla, Viacha, Laja y Pucarani, iniciaron el análisis de la posibilidad de crear una región metropolitana entre esos ocho municipios íntimamente conectados. Las ventajas de ir unidos han sido expuestas en muchas oportunidades en foros y seminarios técnicos, y solamente falta la voluntad política que haga posible un trabajo conjunto que culmine en la unión de objetivos, y el desarrollo conjunto de proyectos. Lamentablemente el intento fracasó.

La zona metropolitana permitiría que una serie de programas y proyectos se desarrollen en forma conjunta, abaratando costos y maximizando su utilidad. Se podría lograr mejorar la calidad de los servicios de agua potable, energía eléctrica, transporte público, los servicios de salud y educación, así como el emprendimiento conjunto de obras macro, como un gran aeropuerto, una autopista de circunvalación para toda la región, así como un tren metropolitano y acciones conjuntas para proteger el medio ambiente. En ese momento, existían organismos internacionales dispuestos a cooperar para que se consolide la región metropolitana de La Paz.

Hay varios departamentos en los que el crecimiento de las ciudades ha hecho que los municipios se contrapongan en objetivos, duplicando esfuerzos en unos casos o generando problemas para desarrollar proyectos que abarcan más allá de la jurisdicción de una comuna. La necesidad de afrontar estos desafíos hizo que, en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba se iniciaran planes para crear en cada ciudad una gran metrópoli que una a varios municipios vecinos, que en la práctica ya están unidos por que su crecimiento rebasó sus linderos jurisdiccionales. La seguridad de las ciudades obliga a un trabajo conjunto. Lamentablemente, problemas políticos, desacuerdos entre alcaldes que pertenecen a diferentes fuerzas partidarias y hasta intereses sectoriales y regionales, impiden que se llegue a consolidar esta idea. Cochabamba logró avanzar más, pero la politiquería finalmente logró trabar un mecanismo operativo para desarrollar eficientemente la región metropolitana.