Morales admite que se ha acostumbrado al poder y no quiere dejarlo

El presidente de Bolivia, Evo Morales, admitió ayer, como un problema que tiene, que se ha acostumbrado al poder y no quiere dejarlo.

Morales hizo estas declaraciones al recibir un doctorado “honoris causa” en la Universidad de San Carlos (Usac, pública) de Guatemala.

El presidente boliviano se encuentra en Guatemala para asistir este viernes a la XXVI Cumbre Iberoamericana que se celebra en la ciudad de Antigua.

Ataviado con la toga y el birrete doctoral, recordó la lucha sindical y de los pueblos originarios que hace más de doce años lo llevaron al poder, un sitio al que, dijo, se ha “acostumbrado” y ahora “no quiero salir, y ese es el problema que tengo”.

En el evento, Morales recordó que antes de ser asumir como presidente vivía en un departamento en anticrético y que, ya siendo posesionado en el cargo, por dos semanas siguió habitando su vivienda particular.

Explicó que no quería irse a la residencia presidencial porque tenía miedo de los policías y militares que la custodiaban. Recordó que antes los uniformados lo habían encarcelado y confinado, por lo cual tenía dudas sobre cómo sus represores podían darle seguridad.

Sin embargo, tras dos semanas decidió irse la residencia presidencial en la zona de San Jorge, de la ciudad de La Paz, donde ahora se ha acostumbrado a vivir.

“Después de, creo, dos semanas, por fin he ido a la residencia presidencial con miedo. No podía dormir la primera noche. Creo que me he acostumbrado mucho. Ahora creo que no quiero salir también ya, ese el problema que tengo. Todo a pedido del pueblo boliviano”, manifestó Morales.

El mandatario, que ya lleva casi 13 años en el poder, aseveró que a través de la historia de Bolivia hubo en promedio un Presidente por cada dos años. Señaló que con esos cambios constantes no se podía planificar un Estado, y los gobernantes se limitaban a sacar plata.

La “clave” de su mandato ha sido, a su criterio, la “transparencia, honestidad y responsabilidad con el pueblo” que ha mantenido, lo que le ha permitido conseguir logros como reducir “bastante la pobreza” y ser valorado por los organismos internacionales.

“El Banco Mundial volvió a decir la semana pasada que somos un ejemplo”, sostuvo.

“Pero eso no hubiera sido posible sin la nacionalización de los recursos naturales (..), lo que nos ha permitido quedarnos hasta ahora”. explicó.

Además de la nacionalización de los recursos naturales y las empresas estratégicas -como el sector de telecomunicaciones- la “redistribución de la riqueza” también fue mencionada por el mandatario como una de las bases de su “éxito”.

El Consejo Superior Universitario de la Usac le otorgó la distinción a Morales por su aporte “a la justicia y progreso de la humanidad” además de ser el “ideal ciudadano de lucha por los valores de la ética humanitaria” y su ejemplo “de lucha por soberanía alimentaria, acceso a la educación y a la conservación ambiental”.

En un acto solemne que fue adornado por la música de la marimba y un coro indígena infantil del departamento central de Sacatepéquez, la Universidad también reconoció su “lucha para la inclusión de los pueblos originarios”, el “especial interés en contribuir con ejecutorias de beneficio social”, así como “el apoyo e interés por el pueblo de Guatemala”.

Al acto, presidido por el rector de la máxima casa de estudios guatemalteca, acudió la Premio Nobel de la Paz en 1992, Rigoberta Menchú, a quien Morales saludó afectuosamente.