“Muralla”, la película boliviana que se acerca al mundo de la trata y tráfico

EFE

El cineasta Rodrigo “Gory” Patiño plantea en su ópera prima “Muralla”, seleccionada para representar a Bolivia en los Óscar, la gran cuestión de hasta dónde está dispuesto uno a llegar para salvar la vida de un hijo, y lo relata a través de la historia de un exfutbolista que se adentra en la trata de personas.

“Lo que estamos haciendo con la película es narrar una historia con un personaje interesante que gire en torno a este cáncer -la trata y tráfico de personas- que nos acecha no sólo a Bolivia, sino al mundo”, dijo Patiño en una entrevista con Efe.

La película narra la historia de Coco “Muralla” Rivera, un exfutbolista que alcanzó la gloria en la década de 1990 al parar un penalti que le dio el campeonato a su equipo, el cual tiene a su hijo en el hospital esperando un trasplante y, por la desesperación de conseguir dinero, vende a una niña y se involucra en la trata y tráfico de personas.

“El objetivo de la película es contar una historia, entretener, intrigar, cuestionar a la gente con la pregunta que cualquier padre de familia puede hacerse: ¿hasta dónde puedes llegar para salvar la vida de un hijo?”, remarcó Patiño.

Este filme se desprende del universo de una serie de televisión de diez capítulos que también fue dirigida por Patiño, llamada “La entrega” que será estrenada el próximo año, en el que Coco “Muralla” es uno de los personajes secundarios.

“Muralla”, estrenada el pasado 13 de septiembre en Bolivia, cuenta con un reparto en su mayoría con actores bolivianos como Fernando Arze, quien interpreta a Coco “Muralla”; Cristian Mercado que da vida a Cacho, su mejor amigo, y con la participación del argentino Pablo Echarri.

Patiño señaló que para elaborar el guión de la película y la serie, junto a Camila Urioste y Fernando Arze, investigaron, revisaron documentación y hablaron con familiares que tienen personas desaparecidas para conocer de cerca el tema.

“La película no tiene las respuestas, no es un panfleto, no tenemos un mensaje porque tampoco sabemos cuál es la solución, pero si es que después la gente comenta sobre el tema para nosotros es un objetivo logrado”, indicó el cineasta.

Producto de las entrevistas y la investigación para el filme expresan en los diálogos que alrededor de ocho niños y niñas en el país desaparecen por día.

Para el cineasta boliviano, el protagonista Coco “Muralla” es un “antihéroe”, es su propio enemigo, es inseguro, que al tratar de buscar la redención comete un acto desproporcionado y moralmente cuestionado.

La película fue filmada en las calles de La Paz, la ciudad vecina de El Alto y en Desaguadero, frontera con Perú, donde muestra la vulnerabilidad de este paso fronterizo.

El filme fue seleccionado por la Asociación de Cineastas de Bolivia (Asocine) para representar al país en la próxima edición de los premios Óscar de Hollywood.

Patiño recibió la noticia “con mucha cautela”, pero a su vez fue “una sorpresa muy grande” que a los tres días de su estreno tuvieran esta grata información.

“Sabemos que debemos hacer un trabajo de promoción y visibilidad muy grande, pero estamos agradecidos”, sostuvo.

El cineasta percibió que la película generó un impacto en el público, que muchos se conmovieron y que la respuesta es favorable.

Patiño estudió Comunicación Social en Bolivia, tiene un máster en dirección de cine realizada en Estados Unidos y este es su primer largometraje.