Obispos de Bolivia y Chile piden acatar fallo de La Haya con paz

EFE

Los obispos católicos de Bolivia y Chile instaron ayer los creyentes de ambos países a “acatar el fallo” de la Corte Internacional de Justicia, que se conocerá este 1 de octubre, con “fe, paz, espíritu constructivo y fraterno”.

“Invitamos a todos los católicos y a las personas de buena voluntad de nuestros dos países a acatar la sentencia con fe, paz y sensatez, (además de un) espíritu constructivo y fraterno”, indicó el monseñor Aurelio Pesoa, secretario general de la CEB, al dar la lectura a un comunicado conjunto de los obispos de ambos países.

Agregó que más allá de lo que decida la Corte Internacional, debemos ejercer nuestra responsabilidad como instrumentos de integración, justicia y unidad entre ambos pueblos, manteniendo y profundizando un trabajo común de hermanos, particularmente en favor de los más desposeídos.

Los prelados católicos de ambas naciones resaltaron que ambos pueblos “tienen vocación de paz” pese a los intentos de integración regional que en el pasado no siempre se coronaron con éxito.

“Somos dos pueblos hermanos, unidos por la fe y por la experiencia de comunión, de fraternidad y solidaridad”, refieren en la nota ambos episcopados que resaltaron que aspectos comunes como la cultura, la lengua y religiosidad popular, entre otros, “traspasan fronteras” e integran a ambos países.

“Como pastores de la Iglesia Católica, queremos facilitar el conocimiento mutuo y el compartir de experiencias para superar las divisiones entre nuestras naciones”, se resaltó en el comunicado.

Además, en el pronunciamiento expresaron su deseo de que, “más allá de lo que el Tribunal decida”, los pueblos de ambas naciones puedan ejercer su responsabilidad como instrumentos de “integración, justicia y unidad”.

La sentencia que emanará del alto tribunal de las naciones Unidas del 1 de octubre será inapelable y de obligado cumplimiento, por lo que supondrá el último episodio en este litigio.

Bolivia presentó en 2013 una demanda contra Chile exigiendo que la corte declare que tiene la obligación de negociar una salida soberana al océano Pacífico, bajo el argumento de que las ofertas que efectuaron varios Gobiernos chilenos a lo largo del tiempo generaron obligaciones a su favor.

El país demandado rechaza tajantemente esa posición, pues considera que los diálogos mantenidos sobre la cuestión, mediante intercambios de notas diplomáticas o encuentros entre líderes, formaban parte de la normalización de las relaciones bilaterales.

Chile sostiene que los asuntos fronterizos quedaron resueltos en el tratado de 1904, que cerró una guerra en el siglo XIX en la que Bolivia perdió 400 kilómetros de costa y unos 120.000 kilómetros cuadrados de territorio, por lo que a su juicio la demanda boliviana no tiene fundamento jurídico.