¿Oferta inviable de exportación de gas?

Cuando el país necesita mejorar sus ingresos y aumentar las exportaciones, el gobierno decidió rechazar el pedido de Argentina de comprar más gas natural. Por lo menos ese es el criterio del ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, quien considera que la propuesta para incrementar la venta de gas a Argentina era “inviable” y “no es favorable para el país”. Paralelamente, el país del sur decidió comprar gas a Chile. En momentos en los que los precios de los hidrocarburos han mejorado considerablemente, perder mercados parecería un contrasentido.

De todas maneras ante la necesidad de abastecer primero al mercado interno y después exportar los excedentes, probablemente la decisión se justifique, especialmente por la disminución de la producción nacional y el poco éxito en encontrar nuevos campos de hidrocarburos. Los argumentos del ministro se centran en que se busca mejores precios, “y la oferta de Argentina no es favorable para el país”, según un boletín institucional. Según la misma fuente las propuestas argentinas para aumentar los envíos de gas nunca fueron oficializadas, no obstante, YPFB evaluó la solicitud presentada por las anteriores autoridades argentinas y propuso una reunión para presentar una contrapropuesta, sin embargo la misma no se concretó por el cambio de ministro en Argentina y por ello no se avanzó más en el tema”.

Pero Bolivia necesita ingresos y la única manera de lograrlos, por el momento, es aumentando las exportaciones, y uno de los rubros más importantes es el gas. Desgraciadamente, los volúmenes de exportación son menores a los de gestiones pasadas por diversos factores. Primero porque Brasil bajó su demanda, luego, debido a que Argentina, pese a que necesita mayores volúmenes, prefiere asegurar sus suministros comprando gas de otros mercados como consecuencia del incumplimiento en las entregas desde Bolivia. Tercero, y esto es lo más grave, la disminución de la capacidad de producción en los principales campos gasíferos del país, hace que apenas se logre cumplir con los actuales requerimientos.
El gobierno intentó atraer inversionistas y licitó 80 campos, sin lograr una respuesta efectiva. Para nadie es un secreto que las finanzas del país están fuertemente sostenidas por las exportaciones de materia prima, especialmente gas natural y minerales. Bolivia logró beneficiarse por los altos precios durante varios años, obteniendo ingresos récord desde 2005, pero esta dependencia ha impedido que el país vea el futuro con realismo. La industrialización continúa como aspiración. El único proyecto de industrialización tiene muchas interrogantes. Se trata del complejo petroquímico instalado en el Chapare, que requiere para operar casi un millón y medio (1.4 MMmcd) de gas por día, para intentar producir 2.100 toneladas métricas diarias de urea y 1.200 TMD de amoníaco. Pero en este momento no procesa ni el 10% de su capacidad, además de que la planta sufre constantes desperfectos y tuvo que paralizar trabajos.

Como política del gobierno se anunció la industrialización pero los resultados hasta ahora son magros, la mayor parte de los esfuerzos se han dedicado a interesar a las transnacionales a explorar y explotar hidrocarburos, esfuerzo que no atrae a muchos interesaos debido a la inestabilidad de los precios, y a las políticas ambientalistas que han captado la atención de los capitales para producir energía limpia, además de otras trabas, como la inseguridad jurídica interna.

Pese a ello, sin duda una mejora de las cotizaciones internacionales del petróleo hará posible un desahogo en la economía boliviana por favorecer los precios del gas natural. Pero el aumento en el precio del petróleo beneficiaría más a Bolivia, si se logra aumentar la producción de gas natural, y asegurar los mercados de Brasil y Argentina, principalmente, que están en riesgo por el agotamiento de los campos gasíferos tradicionales que fueron los que permitieron las exportaciones de los últimos 20 años, y por las ofertas de gas de ultramar.