Oruro ofreció un «apthapi» a lo largo de 1,2 kilómetros

APG

Agricultores y gastrónomos de Bolivia ofrecieron ayer un «apthapi» o comida comunitaria indígena a lo largo de 1,2 kilómetros en la región andina de Oruro, para promocionar la tradición andina de compartir alimentos.

La actividad, promocionada como «el apthapi más grande del mundo», se realizó en el municipio orureño de Challapata, a unos 116 kilómetros de la ciudad de Oruro, la capital de la región homónima.

La organización fue una suma de fuerzas entre la Alcaldía de Challapata, la Gobernación de Oruro, el Ministerio de Culturas y Turismo, los habitantes del lugar, la Asociación de Gastrónomos de Bolivia y el programa televisivo «Chef sin Fronteras».

«Hemos querido integrar a los ayllus y distritos para mostrar el símbolo de gratitud a la madre tierra por la buena cosecha que se tuvo en esta gestión y preparar el Apthapi más grande del mundo que hemos sobrepasado los 1.230 metros», indicó el alcalde del municipio de Challapata, Martín Feliciano.

Unos 184 chefs y alrededor de 3.000 habitantes de Challapata aportaron para ofrecer el «apthapi», que superó los 1.200 metros de longitud, por encima de la meta de un kilómetro que los organizadores se habían planteado inicialmente.

El «apthapi» es la costumbre de compartir alimentos entre los miembros de una comunidad, entre amigos o familiares, y es una herencia de los pueblos indígenas del occidente boliviano.

La palabra proviene del vocablo aimara «apthapiña», que significa «recoger de la cosecha» y tiene como objetivo compartir, unir a la familia e incluso reconciliar a las comunidades en conflicto.

Los comunarios tienden en el piso aguayos, los tejidos típicos andinos de colores, para colocar encima alimentos como papas, maíz, pescado, charque o carne deshidratada y queso, «cada uno lo que puede, lo que produce y todos comparten a partes iguales», explicó Feliciano.

«A esta costumbre se designa con la palabra aimara ‘apthapi'», acotó el alcalde.

En el «apthapi» servido en la jornada de ayer hubo diversas variedades de papas cocidas y deshidratadas, charque, granos de maíz hervidos, jawas phusphu o habas cocidas, además de una salsa llamada «jallpa wayk’a», hecha con ají amarillo molido y trozos de colas de cebolla.

También abundaron el queso criollo frito, plátanos cocidos, huevos duros y la quinua, entre otros.

El chef Antonio Menacho, representante de Challapata, explicó que esta «expresión cultural gastronómica» se cumplió con el objetivo de «mostrar al mundo que Bolivia es un país pluricultural y es un pueblo con identidad cultural».

«En Bolivia hay cocina y esto es nuestra cocina original. A través de esto nosotros podemos expresar una infinidad de platos para poder mostrar al mundo», resaltó Menacho.

El gastrónomo resaltó que en la época de la cosecha los productos agrícolas están listos para ser compartidos, por lo que a través del «apthapi» uno también entra en contacto con la «Madre Tierra».

A su turno, el gobernador de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, sostuvo que «el apthapi es la palabra que mejor define el espíritu de Bolivia», pues se «comparten la riqueza de los más antiguos mitos y leyendas, así como las historias urbanas y contemporáneas que cada día se van tejiendo».

Por su parte, el viceministro de Turismo, Marcelo Arze, manifestó que esa actividad es un momento de encuentro de voluntades y esfuerzo, que vinculan a la territorialidad nacional y dinamizan el turismo.

«El Apthapi es un momento de encuentro y construir una visión de integración», apuntó.