¿Otra crisis del petróleo?

La cotización internacional del petróleo vuelve a preocupar frente a una caída en el precio del crudo y perspectivas poco alentadoras para el futuro inmediato. Luego de llegar hasta los 70 dólares por barril, en noviembre alcanzó su peor cotización con 53 dólares. En los últimos dos días hubo algún repunte. El mercado WTI el jueves operó a 53,84 dólares, perdiendo solamente un –1,12% (- 0,61 USD), frente a los 54,45 dólares en el cierre del miércoles en Nueva York. La cotización en Brent ha operado a 63,09 dólares, perdiendo un –0,91%, frente a los 63,66 dólares en el cierre del miércoles en Londres.

Las perspectivas para los carburantes tradicionales son pesimistas debido a una serie de factores. El portal PrecioPetroleonet, en un análisis señala que la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) advirtió que en 2019 podría darse un superávit en el suministro de crudo ante una desaceleración en la economía mundial y un crecimiento fuerte en la producción de sus rivales, con lo que podría esperarse que el cartel anuncie una reducción del bombeo en su reunión del diciembre 2018. Inquieta ante la caída de los precios y un aumento de la oferta, la OPEP está hablando nuevamente de reducir la producción luego de incrementaría durante meses.

Un cambio así empeoraría las relaciones con Estados Unidos, donde el actual mandatario Donald Trump, el lunes llamó a la OPEP a no reducir el suministro. En su reporte mensual, la OPEP proyectó que la demanda mundial de petróleo suba en 1,29 millones de barriles por día en 2019. La oferta fuera del cartel aumentaría en 2,23 millones de barriles diarios de petróleo (bpd). “La reciente revisión a la baja en el pronóstico de crecimiento económico global y las incertidumbres asociadas confirman la presión emergente sobre la demanda por petróleo observada en meses recientes, señala la OPEP.”

A su vez, Goldman Sachs prevé que los mercados de petróleo permanecerán volátiles en las próximas semanas. En una nota enviada a clientes advierte que “se necesitará un catalizador fundamental para que los precios se estabilicen y finalmente empiecen a subir. Este catalizador debería incluir evidencia física de que la producción de la OPEP está declinando a ritmo constante, además de nuevas señales de resistencia de la demanda”.

La OPEP está presionando a sus productores aliados, entre ellos a Rusia, para que amplíen sus recortes de bombeo desde 1 millón a 1,4 millones de barriles por día (bpd). Goldman Sachs dijo que el reciente derrumbe de los precios refleja “las preocupaciones por un exceso de suministros en 2019 (…) y por una liquidación generalizada de las materias primas y otros activos debido a la creciente inquietud por el crecimiento”.

El Banco de Inversión considera que el fuerte descenso en la demanda o la ausencia de recortes de producción de la OPEP podrían ser los principales factores de riesgo para la recuperación de los precios. Goldman Sachs señaló que “aunque ambas situaciones son poco probables, estamos preocupados por lo último, (mantener la producción) ya que el alza de la producción puede llevar a una situación sostenida de precios más bajos”.

Para Bolivia esta situación es más preocupante porque a la baja de la cotización del petróleo, que es la referencia para fijar el precio del gas natural, se suma la reducción de las ventas a Brasil y Argentina, además de que el país del sur está incorporando al mercado el gas de esquisto a precios iguales o menores que los que oferta YPFB. Esta situación puede influir en las previsiones del Presupuesto General del Estado para 2019, que podría presentar un mayor déficit, debido a la reducción de los principales rubros de ingresos, entre los que figura el gas natural.