Otro bloqueo chileno

En una nueva violación al Libre Tránsito que establece el Tratado de 1904, entre Chile y Bolivia, el comercio exterior de nuestro país sufre cuantiosas pérdidas como consecuencia de la mala administración de la concesionaria privada Terminal Portuaria de Arica (TPA), que ha ocasionado que el puerto colapse al no poder despachar la carga que día a día se acumula más. El actual problema se originó con la aplicación de un nuevo sistema de operación de contenedores, que resultó muy lento o no se los sabe operar. Según las autoridades nacionales, unos dos mil camiones aguardan que se despache la carga.

Recordemos que Bolivia denunció en junio del año pasado ante la Organización de Naciones de Unidad (ONU) el perjuicio al país por los 34 días de paro laboral en el puerto chileno. La carga de y hacia nuestro país durante la pasada gestión de 2017 alcanzó a dos y medio millones de toneladas.

Según informes de prensa, el gerente de la Terminal Portuaria de Arica Diego Bulnes, envió una nota oficial la Empresa Portuaria de Arica (EPA), en la que plantea que “de no mediar solución a la problemática expuesta, los clientes bolivianos tendrían –según nuestro entender– tres opciones: Aumentar la logística de despacho directo que asegure la salida de la carga al atraque, buscar alternativas logísticas diferentes a Arica o esperar con la nave a la gira hasta que los espacios en puerto sean suficientes”.

En otras palabras, la administradora chilena dice que Bolivia busque otros puertos.  Esta respuesta significa lavarse las manos y evitar una solución, ya que según el gerente de la ASP-B (Empresa Administradora de Servicios Portuarios de Bolivia), David Sánchez, el ritmo de despacho de carga en este momento solamente cumple con 15 de cada 100 camiones. También informó que la administración de la TPA rehuyó desde 2016 dar soluciones a los despachos de carga y deslindó toda la responsabilidad.

Lo peor es que pese a que existen alternativas por los puertos uruguayos y peruanos, y hasta una concesión sin precedentes para la utilización del puerto de Ilo, el comercio exterior boliviano continúa atrapado por el acceso natural que es por Chile, debido a que la infraestructura vial y ferroviaria ha sido construida para salir por Arica y Antofagasta. Ni los malos tratos, y menos el incumplimiento del Tratado con Chile, han podido frenar lo que parece una tendencia gravitacional para la ruta de las exportaciones e importaciones. Se estima que el 85% de la carga de esa terminal es boliviana.

Los gobiernos nacionales, irresponsablemente, han mantenido esta dependencia a pesar del pésimo servicio y de la actitud hostil chilena. En muchas oportunidades se planteó el cambio de la utilización de puertos, aprovechando las ofertas de los países vecinos. Inclusive, hace poco se decía que este año podría consolidarse el traslado a puertos peruanos de gran parte de la carga boliviana que hoy se manipula en puertos chilenos. Por lo menos ese era el criterio del director de la Administración de Servicios Portuarios de Bolivia (ASP-B), David Sánchez, que según publicaciones de prensa, consideraba que existen importantes avances en las gestiones encaminadas a hacer operables y atractivos en condiciones y tarifas, el puerto de Ilo y otros puertos peruanos. El funcionario considera que hay mejores condiciones para ofrecer al importador y exportador la posibilidad de redireccionar la carga por el puerto de Ilo.