Patrullas de comunitarios combaten la caza ilegal de vicuñas

Trece comunidades de un municipio de Bolivia se organizan en patrullas para hacer frente a la caza ilegal de vicuñas, una especie protegida que es deseada por el alto precio de su fibra y cuero.

El alcalde del municipio de Colcha K, Segundino Quispe, ubicado en la región andina de Potosí, contó a Efe que llevan a cabo un plan para vigilar a estos animales y dar aviso si ven cualquier hecho irregular para dar con los responsables.

«Cada comunidad tiene dos cuidadores que están dedicados a vigilar a estos animales y avisar de cualquier sospecha para poder accionar», expresó Quispe.

Los vigilantes cuentan con equipos de comunicación, linternas y binoculares para reportar cualquier hecho sospechoso cercano a estos animales.

El alcalde también manifestó que están coordinados con la Policía y la Dirección Nacional de Fronteras, en esta zona no lejos de la frontera con Chile.

«Estamos trabajando mucho en el cuidado de las vicuñas porque es parte del desarrollo del municipio, ya que muchos viven de la fibra de vicuña», apuntó Quispe.

La pasada semana, el Gobernador de Potosí, Juan Carlos Cejas, informó de que al menos ocho vicuñas fueron encontradas muertas, despellejadas y se llevaron sus cueros, según recoge el periódico El Potosí.

El Gobernador pidió que los comunitarios y los criadores de vicuña ayuden en el cuidado de estos animales, con la identificación de los cazadores furtivos para que sean sancionados.

Quispe explicó que en muchos casos los cazadores usas piedras y motocicletas para acorralar a las vicuñas y matarlas o dejarlas moribundas.

Según el alcalde, el kilo de la fibra de vicuña está valorado en 400 dólares.

La vicuña es un camélido que vive en el altiplano boliviano que está protegido y su caza es penada con hasta tres años de cárcel.