Petranek: “Colonizar Marte es una necesidad existencial para la Humanidad”

National Geographic

Stephen Petranek es un periodista estadounidense especializado en ciencia con 40 años de experiencia. Su libro “Cómo viviremos en Marte” ha inspirado la serie “Marte”, de National Geographic, un relato de “ciencia factual” sobre la posible colonización del planeta rojo.

“Colonizar Marte es el mejor seguro para la especie humana. Es una necesidad existencial para la Humanidad”, explicó Petranek a Efe en Budapest durante el rodaje de la segunda temporada de la serie, que se estrenó ayer en Estados Unidos.

“No podemos vivir indefinidamente en la Tierra y sobrevivir, porque no solo estamos expuestos a los caprichos del Universo, como el impacto de un gran asteroide, sino que hemos aprendido a destruirnos en nuestro propio planeta”, sostiene.

Petranek ha sido director de la revista Discover y redactor jefe del Washington Post Magazine.

Su libro ha inspirado una de las series más exitosas y vistas de National Geographic, con una innovadora estructura en la que se mezcla documental con una ficción sobre cómo sería la colonización del planeta rojo.

Y asegura que todo lo que se ve en la serie “es preciso hasta donde podemos saber”.

“Los guionistas venían con muchas ideas que nosotros teníamos que desechar. Esto es National Geographic y ellos se toman la precisión y la veracidad muy en serio. No quieren representar fantasía, quieren presentar posibilidades ficticias. Creo que todas estas posibilidades podrían ocurrir. Con una única excepción, no sabemos si una persona puede quedarse embarazada en Marte”, explicó Petranek.

Pero, precisa, “para que los seres humanos sobrevivan como especie, debemos abandonar la Tierra”. “Tenemos mucho que aprender, no solo a sobrevivir en otro planeta de nuestro Sistema Solar, y Marte es, con mucho, el lugar más habitable, sino que tendremos que llegar a un sistema diferente”, expone con entusiasmo.

Petranek vaticina que el hombre llegará a Marte en la década de 2030 y que empresas privadas, como Space X, fundada por el empresario Elon Musk, jugarán un papel determinante.

“Elon Musk ha dicho que su principal misión en la vida es crear una colonia en Marte”, explica Petranek sobre el compromiso del fundador de la empresa de coches eléctricos Tesla.

¿Pero cómo sería una colonia en Marte? Un planeta con unas condiciones durísimas, con temperaturas de decenas de grados bajo cero, azotado por la radiación solar, seco y con una finísima atmósfera sin oxígeno.

Y, pese a todo, parece contar con los ingredientes para que pueda ser habitado y albergar vida, pues tiene agua -congelada- y dióxido de carbono en grandes cantidades.

Petranek considera que los primeros asentamientos deberán estar bajo tierra para proteger a los colonos de la radiación solar.

Aunque nadie sabe cómo afectaría la vida en Marte al cuerpo humano, un tiempo prolongado en el planeta se dejaría notar en el organismo debido a que la gravedad allí es sólo el 38 por ciento de la que existe en la Tierra.

“Si no se práctica mucho ejercicio a diario se perdería masa muscular y se podría padecer osteoporosis”, afirma el escritor.

Pero no todo sería negativo. Según Petranek, es posible que el corazón tenga una vida más larga porque la menor gravedad reduciría el esfuerzo para bombear la sangre a través del cuerpo.

La diferencia con respecto a la gravedad terrestre afectaría también a posibles recién nacidos en Marte, que podrían tener problemas para adaptarse a nuestro planeta porque sus huesos y músculos serían más débiles.

A medio plazo, Petranek considera que el objetivo es convertir Marte en un planeta habitable similar a la Tierra modificando su atmósfera y temperatura por medio de la ingeniería, un proceso denominado “terraformación”.

El experto, que ha revisado los guiones de la serie para que todo sea científicamente correcto, considera que se podría calentar el planeta mediante un efecto invernadero inducido que atrape el calor del Sol dentro de la atmósfera.

Así se lograría, además, una atmósfera más densa, que proteja de la radiación solar.

Uno de los métodos sería emplear espejos orbitales para calentar zonas específicas, como el polo sur marciano, para liberar grandes reservas de CO2.

“Hemos llegado a un punto en el que no está fuera de nuestro alcance aplicar geoingeniería sobre un planeta para transformarlo”, sostiene el experto.

“En diez años se podría cambiar la atmósfera de Marte, tendríamos agua líquida, ríos, lagos y océanos”, considera.

Los avances tecnológicos que se harían en la colonización de Marte supondrían además un gran adelanto, sostiene el escritor, que recuerda que tecnologías como la del GPS, la fotografía digital o los teléfonos móviles tienen su origen en los avances de los programas Apollo de Estados Unidos.

“En los últimos 60 años los aviones han cambiado poco. El tipo de nave que utilicemos para Marte cambiará la forma en la que viajaremos en la Tierra”, augura.