Piden la renuncia de Morales mientras sigue amenazante volcán en Guatemala

Miles de guatemaltecos exigieron ayer la renuncia del presidente del país, Jimmy Morales, por su “incapacidad” para hacer frente a la emergencia causada por la violenta erupción del volcán de Fuego el pasado 3 de junio, que ya deja 110 muertos, mientras el coloso sigue amenazante.

Con antorchas encendidas y encabezados por estudiantes universitarios, los guatemaltecos exigieron “justicia” no solo para las víctimas sino para los afectados, a quienes no les está llegando la asistencia humanitaria.

“No tenemos presidente. Jimmy, el pueblo te queda grande. Fuera Jimmy”, fueron algunas de las consignas de la protesta pacífica, en la que participaron también activistas sociales.

“Un gobierno sin cabeza y sin capacidad, entierra al pueblo con impunidad”, gritaron los guatemaltecos visiblemente molestos porque los damnificados no han recibido ayuda.

Un estudiante de la Facultad de Derecho de la estatal Universidad de San Carlos (USAC) opinó que las cifras de desaparecidos por la catástrofe que han revelado las autoridades “no es real”.

“Si en 2014 habían 8.500 habitantes, cómo es posible que digan que están desaparecidas 197 personas (…) Que renuncie el presidente porque no tiene capacidad para hacerle frente a la emergencia. Guatemala es mucho pueblo para él”, dijo Héctor Gramano a Efe.

Las autoridades han rescatado 110 cadáveres, cifran en 197 los desaparecidos, en 54 los heridos y en más de 1,7 millones los afectados en los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla.

En la ciudad colonial de La Antigua Guatemala también se hizo una protesta con velas encendidas, que representan a los desaparecidos para que no se les olvide, dijo a Efe una de las manifestantes, Sofía Letona, de 37 años.

Integrante del grupo de amigos “Antigua al Rescate” que se formó a raíz de la tragedia, explicó que “decidimos colocar estas velas por cada uno de los desaparecidos aunque no los encuentre. Es un acto simbólico por nuestros hermanos para que queden en la memoria”, subrayó.

Mientras, el volcán de Fuego continúa amenazante tras su fuerte erupción del pasado domingo.

Este sábado se produjo el más grande lahar tras la potente erupción del coloso, ubicado a 50 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca, pero sin causar daños a las comunidades.

De acuerdo con el portavoz de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), David de León, este lahar alcanzó 40 metros de ancho y cinco de altura, y arrastró piedras y troncos de árboles, además de material a altas temperaturas.

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Isivumeh), alertó que los lahares se generan en las barrancas Seca, Río Mineral, Río Niágara y Taniluya, afluentes del río Pantaleón debido a las lluvias que se registran en la región.

Según el ente científico, estos incidentes puedan causar de nuevo el bloqueo de las carreteras en el departamento sureño de Escuintla.

Aunque oficialmente las labores de rescate están suspendidas por el mal clima y el riesgo que representan los lahares, miembros del Ejército se internaron este sábado en la zona del desastre, no para buscar sobrevivientes sino de cadáveres.

El Gobierno anunció que se ha enviado maquinaria pesada a la zona para comenzar a desbloquear la ruta hacia las comunidades.

El portavoz de la Conred dijo que aún está bajo análisis si se decide declarar la zona como un cementerio.

La Unicef informó este sábado que en zona afectadas por la erupción habitan más de 650.000 niños y adolescentes, y que trabaja junto a sus aliados para atender las necesidades urgentes de esta población.

“Durante emergencias como esta, los niños y las niñas pueden perder acceso a alimentos y nutrición adecuados, atención médica, protección, agua potable y saneamiento”, dijo Carlos Carrera, representante de UNICEF en Guatemala.