Prevalece la energía de Santa Cruz

Para nadie es un secreto que Santa Cruz se ha convertido en la principal fuerza económica del país y en este momento es ejemplo de la aplicación de una verdadera conjunción de energías, de varios factores, que hicieron posible alcanzar las aspiraciones cruceñas por un desarrollo efectivo que permita mejorar la calidad de vida de la población. Se trata de un ejemplo claro que evidencia la relación entre los simples deseos y la voluntad de lograr objetivos. Una pléyade de líderes cruceños imaginó el crecimiento regional hace 50 años y comenzó defendiendo las regalías del gas y el petróleo, para luego planificar el crecimiento de las ciudades.

Han sido varios los factores que operaron juntos en las tareas. Sin duda, ha sido la unidad del pueblo cruceño, en torno a sus valores, la que se convirtió en cimiente de nuevas ideas que a su vez impulsaron otras iniciativas. Las instituciones cívicas fueron fundamentales en esta etapa de mirar el futuro sobre la base un pueblo decidido a defender lo suyo y a no limitarse en sus aspiraciones. La unidad alimentó las ansias de progreso e impulsó los proyectos, en una lucha desigual frente a la burocracia del centralismo que no comprendía el ritmo que ya había alcanzado el trabajo regional.

La lucha por la autonomía fue dura, mal comprendida, peor explicada y también distorsionada por propios y extraños. Pero finalmente logró imponerse el pensamiento autonómico en casi todo el país. Hoy el pacto fiscal, que era una de las aspiraciones de todos y derecho de los departamentos y ciudades, ha quedado manejado unilateralmente por el Ejecutivo, pretendiendo dejar migajas a las regiones.

Pero la unidad del pueblo cruceño no solamente logró la defensa de los recursos. También generó el fortalecimiento de la iniciativa privada que fue, finalmente, la que logró el verdadero desarrollo y la cúspide de una imagen progresista de Santa Cruz. Hoy el sector privado no solamente es el más poderoso de todo el país, es el generador de riqueza y producción. Alimenta al 70% de los habitantes del país, genera excedentes para vender al exterior y si el gobierno no hubiese limitado las exportaciones, hoy las estadísticas de crecimiento serían mayores.

De todas maneras, ya en este momento y pese algunas trabas, el Producto Interno Bruto de Santa Cruz pasa de los diez mil millones de dólares. El PIB del departamento creció un 6,7%, en tanto que el promedio de todo el país fue de menos de un 4,5%. La diversificación productiva y la industrialización ya son una realidad. La tecnología de punta convirtió a esta región en el centro agroindustrial convirtiéndose en el principal productor de cereales y productos cárnicos. El 68% de la producción de cereales, el 93% de las oleaginosas, el 43% de los bovinos y el 33% de los porcinos están en Santa Cruz. Si a ello suma el gas que se produce en campos tradicionales cruceños, se tiene que reconocer que la base de la economía nacional está en este departamento, pese que hasta ahora no se han concretado los grandes proyectos a cargo del Estado, como son el desarrollo del Mutún o una efectiva búsqueda de nuevos campos de hidrocarburos.