Productores advierten grandes pérdidas en soya y maíz bolivianos

APG

La sequía provocó esta campaña unas pérdidas superiores a los 168 millones de dólares en los cultivos de soya y maíz en Bolivia, advirtieron asociaciones de productores del país.

La Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente (Cappo), la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) y la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos Productores Agropecuarios de las Cuatro Provincias del Norte de Santa Cruz alertaron de estas pérdidas en un comunicado conjunto.

La superficie sembrada de ambos cultivos representa 1.129.500 hectáreas, de ellas 1.028.000 de soya, en la principal zona productora del país, la región oriental de Santa Cruz, de acuerdo con los datos de estas organizaciones.

El 40 por ciento de la superficie de soya y el 35 por ciento del maíz presentan rendimientos inferiores a una campaña normal, con 626.300 toneladas menos que se esperan recolectar, lo que representa unos 168,6 millones de dólares en pérdidas, según estos datos.

Ante esta situación, los productores reclamaron al Gobierno boliviano medidas para aliviar «la angustiante situación que enfrenta el sector agrícola».

La aprobación de semillas genéticamente mejoradas y un precio justo para la urea de producción estatal centraron estas demandas.

El presidente de Anapo, Marcelo Pantoja, señaló en el comunicado que «la extrema sequía» en la campaña agrícola de verano 2018-2019 conllevó la pérdida de al menos 350.000 hectáreas de soya.

Semilla genéticamente mejorada

Por ello, demandó la autorización de una semilla genéticamente mejorada de soya y maíz tolerante a sequía, «a fin de mejorar la productividad».

Por su parte, el presidente de CAPPO, Isidoro Barrientos, defendió que «la biotecnología es una herramienta que puede ayudar a aplacar el desastre que vive el pequeño productor».

Al respecto, Deisy Choque, secretaria ejecutiva de la federación sindical, argumentó que es necesaria en Bolivia la biotecnología «tomando en cuenta que países vecinos como Argentina, Brasil y Paraguay producen con semilla genéticamente modificada».

«Nos llevan la delantera, tanto en la cantidad de producción como en evitar los riesgos de producción», sentenció.

Otras de las reclamaciones fue que el fertilizante urea de producción estatal tenga un mejor precio para los agricultores bolivianos, al sentirse discriminados frente al que tiene para exportación.

Los productores agrarios de Bolivia piden desde hace tiempo el levantamiento de restricciones a la aplicación de biotecnología y a las exportaciones, para ser más competitivos frente a países vecinos y ante adversidades como las sequías.