Que en democracia brille el sol de la verdad

Durante la dictadura del Cnel. Hugo Banzer Suárez, siete fatídicos años para Bolivia, los aduladores le hicieron ilusionar que era poco menos el salvador del enclaustramiento marítimo y que si ello ocurría se quedaría unos “cien años como gobernante”.

Viene a la memoria que Hugo Banzer Suárez fue parte del “Plan Cóndor”, integrado por los presidentes de facto: Augusto Pinochet Ugarte, en Chile, Jorge Rafael Videla, en la Argentina, Alfredo Stroessner en Paraguay, Juan Bordaberry, en Uruguay, la junta militar en Brasil, calificadas como las más funestas e irracionales dictaduras que atentaron contra los derechos fundamentales de las personas, utilizaron las bayonetas y metralla para silenciar a opositores, de por medio desaparecidos, exiliados, confinados, corrupción galopante a todo nivel, despotismo como signo de fuerza, egolatría como emblema de su incapacidad, hechos que ocasionaron la rebelión en sus pueblos y su derrocamiento.

En el gobierno de Banzer Suárez se efectuó incalificables negociados, contratos lesivos al Estado para construcción de carreteras sin licitación, sobre precios para autopistas como La Paz a El Alto, la cual -según apreciación de ingenieros italianos-, por el precio pagado, se la “debía haber hecho con mármol de carrara y aceras de oro”, es de imaginar los torrentes de dinero que había recibido por comisiones y autorizaciones.

Lo que llamó la atención sobre manera a los bolivianos fue que Banzer, creyendo que el dictador de Chile le podría ayudar a quedarse unos “100 años como gobernante”, a espaldas del pueblo había estado negociando “un canje de territorios en forma simultánea”, ofertado por Chile.

La Iglesia el año 1975 le recordó a Banzer Suárez “que no se debía negociar a espaldas del pueblo”.

Esa fue la mecha que provocó la explosión de repudio contra el dictador, hombres y mujeres, universitarios y profesionales, trabajadores de las minas, fabriles, salieron en multitudinarias manifestaciones exigiendo se rompa relaciones diplomáticas con Chile; Banzer primero intentó posesionarse con otros pretextos, pero ante la presión cada vez incontrolable para las bayonetas, tuvo que romper relaciones diplomáticas, en 1978, con Chile.

Es decir, no es la primera vez que ocurrió que aduladores, hicieran creer a los dignatarios, que logrando alguna clase de acuerdo negociado con Chile, podrían quedarse para siempre como Presidentes.

Por esas referencias históricas, ante la decisión que debe asumir la Corte Internacional de Justicia de la Haya, en torno a la demanda de Bolivia, que en su petitorio textualmente señala “se exija a Chile a negociar de buena fe…”, los expresidentes, Jaime Paz Zamora, Víctor Hugo Cárdenas, se mostraron escépticos de la sentencia que dé a conocer dicho Tribunal.

Lo que corresponde, al presente, es tener la mente fría y el corazón latiendo con fe, sobre la sentencia que la CIJ de la Haya haga conocer el 1 de octubre de este año 2018. Que ni duda quepa, siendo una Corte de Resoluciones pacíficas para controversias entre Estados, sería de Conciliación, exhortación, a que ambos Estados, Chile y Bolivia, dialoguen para hallar solución al derecho marítimo de Bolivia. Similar a las Resoluciones de la OEA que en reiteradas Asambleas “instaron a las partes a dialogar”.

En fin, como expresa Jan Valtin en su obra “La noche quedó atrás”, con las dictaduras, nosotros deseamos que, en democracia, brille el sol de la verdad y la esperanza para los bolivianos.