¿Qué ofrecen los políticos al ciudadano?

A pocos días del plazo para la conformación de alianzas políticas para las elecciones primarias, comienza a tomar forma la conformación de los dos presuntos frentes que al parecer aglutinarían el mayor caudal electoral. Se trata de la opción del Movimiento al Socialismo (MAS) que insiste en reelegir a sus candidatos pese a la prohibición constitucional, y la que lidera Carlos Mesa con el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), que suma apoyos de las fuerzas de oposición.

El Movimiento al Socialismo está en campaña permanente desde que llegó al gobierno. Tanto el presidente Evo Morales como el vicepresidente Alvaro García Linera en reiteradas oportunidades afirmaron que el cambio que propugnan llegó para quedarse. Fueron solo coyunturales los anuncios de los actuales gobernantes de que se respetaría la voluntad ciudadana en caso de que fuese rechazada por el referendo de 2016 su pretensión de postular nuevamente. Pero lejos de sumar apoyos o alianzas, el oficialismo pierde adherentes, los cuales se suman a la oposición o conforman nuevos cuadros, lo que constituye una constante en la vida política de Bolivia.

Aunque en forma tardía, la oposición logró dar los primeros pasos para unir al desperdigado y amorfo conglomerado ajeno al MAS, para lo cual está faltando argumentos sólidos que puedan seducir al elector sobre las posibilidades de un futuro y un presente de respeto a las leyes, al estado de derecho, y recomponer el proceso democrático. Hay un sector que espera opciones. También reclaman espacio quienes abiertamente se oponen al socialismo del siglo XXI y están también los que temen que el país siga el camino de Venezuela. De todas maneras faltan argumentos para seducir a esa gran mayoría que concentra el verdadero poder ciudadano, representado por la voluntad de quienes acudirán a las urnas.

Hay varios factores que unen a quienes quieren vivir en libertad. La democracia permite a los ciudadanos expresar sus opiniones libremente, y la gente común encuentra en los medios de comunicación la vía para expresar su sentimiento, ya que la participación ciudadana no halla todavía el camino directo. Estas señales son parte de la democracia por la que el pueblo boliviano se sacrificó, derramó sangre, ofrendó vidas, y todavía lucha para defenderla. De todas maneras, es evidente que hay gente que cree en el proceso del MAS, mientras otros ven que hace aguas. El respeto a estas contradicciones, precisamente, es el fundamento que da vida y forma a la democracia, respetando la forma de pensar de cada quien, que tiene el derecho a acotar su forma particular de apreciar el concepto de democracia, en el se discrepa a veces en forma radical.

Precisamente, en la divergencia y la confrontación de ideas está la riqueza de los principios democráticos de libertad, igualdad, justicia, equidad y el derecho a pensar diferente, a expresar su forma de sentir, y a disentir con aquello que no encaja en su forma de ser. Así como los que siguen ciegamente una idea o a un líder tienen el derecho a hacerlo, también se debe respetar las disidencias. En este momento, el potencial elector espera propuestas que garanticen la vigencia de los derechos ciudadanos, respeto total a la Constitución Política del Estado; el derecho a tener fuentes de trabajo y una escuela donde los niños reciban la enseñanza en beneficio de la sociedad y el país; la prerrogativa de contar con un sistema judicial eficiente, honesto y libre de injerencias.