Récord inflacionario en Venezuela

Las peores noticias para la economía latinoamericana tienen siempre que ver con la baja en los precios de las materias primas y los desaciertos de los Gobiernos en el control de la inflación. Nuevamente los riesgos se ciernen sobre varios países tanto por determinaciones erróneas como por efectos políticos. Hoy es Venezuela que ha pasado a detentar el récord histórico con una hiperinflación acumulada que pasa de un millón por ciento. El récord lo tenía Bolivia, cuando el régimen de la UDP descontroló la economía provocando un proceso inflacionario que en 1985 sumó 23 mil 454 por ciento.

Recordemos que, durante el gobierno de la UDP, en la que participaron el MNRI, de Hernán Siles Suazo, el MIR de Jaime Paz Zamora, el Partido Comunista, se adoptaron un aserie de medidas económicas paliativas que en lugar de frenar aceleraron el desastre, entre ellas, el control forzado del tipo de cambio, la emisión inorgánica de billetes, el control de precios de productos básicos, un excesivo gasto público, subvenciones a la gasolina y otros productos, aumentos salariales demagógicos. Simultáneamente, los ingresos del país disminuyeron tanto por bajas en la producción de minerales como en las cotizaciones internacionales.

El resultado, fue la aparición de un mercado paralelo de divisas, el aumento del déficit fiscal, ocultamiento de artículos de primera necesidad, aumento de precios día a día, desaparición de la venta libre de dólares, especulación y un descontento creciente que abrió las puertas a cualquier otra opción política, hecho que se consumó con la llegada al poder de la alianza ADN-MNR, es decir Hugo Banzer Suárez y Víctor Paz Estenssoro que con la aplicación del famoso decreto 21060, pusieron fin a la hiperinflación con un altísimo costo social que se empobreció a los bolivianos, casi hasta hacer desaparecer la clase media.

Lo que pasó en Bolivia y lo que está ocurriendo en este momento a Venezuela debería hacer meditar. Según informe, con un año de hiperinflación que prácticamente acumula un millón por ciento en 12 meses, Venezuela se ha convertido en el país de América Latina que reporta el ciclo inflacionario más dañino de la historia de la región y que aún no presenta indicios de parar. Los precios de los productos en el país mono productor petrolero suben a razón de 3 o 4 por ciento por día y cada mes el índice de inflación toca o supera el 200 por ciento, una situación que lleva a los venezolanos a vivir en eterna crispación. Entre 1984 y 1985, con una duración de 18 meses, Bolivia reportó un ciclo de hiperinflación que sumó 23.454 por ciento, mientras que Nicaragua, con 58 meses de etapa hiperinflacionaria entre 1986 y 1991 sumó 13.109 por ciento y Venezuela, con 12 meses recién cumplidos, ya supera los 980.000 por ciento.

Los especialistas explican que un trabajador venezolano que gane salario mínimo debe trabajar más de 100 horas para poder comprar un kilo del queso de la presentación más económica. La gente sabe que el peor negocio que puede hacer es ahorrar, es mantener esos activos en forma líquida porque se desaparecen, se esfuman de la noche a la mañana con un proceso inflacionario descomunal. Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional calcula que Venezuela cerrará el 2019 con 10 millones por ciento de inflación y el Banco Central del país petrolero – que fue despojado de su autonomía – sigue creando dinero inorgánico para financiar el gasto público.

Todo esto ocurre mientras la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) produce cada vez menos crudo, con una perspectiva para 2019 de solo 500.000 barriles por día -en 2012 llegó a los 3.000.000-, una empresa que fue saqueada por corruptos y usada para atender programas sociales. Ante este escenario desolador, los economistas observan un colapso inminente del país en 2019 que desembocará en un cambio radical de políticas que se abran a la recuperación de los derechos económicos con una obligada y necesaria financiación internacional.