Reelecciones, y coca

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro Lenes, es esperado hoy por autoridades del Estado y los políticos, en momentos en los que la tensión entre el oficialismo y la oposición se ha profundizado a raíz de los escándalos de corrupción y narcotráfico utilizados políticamente en el inicio de las campañas proselitistas con miras a las elecciones generales de fin de año. La llegada del funcionario internacional responde a una invitación del gobierno para mostrar los avances en la lucha contra las drogas, para lo cual visitará el Chapare, principal centro de producción de coca.

Los partidos de oposición, así como activistas lograron incluir en la agenda reuniones para hacer conocer lo que ocurre en el país al haberse violentado la Constitución Política del Estado y permitido a Evo Morales y Álvaro García Linera volver a ser candidatos en las próximas elecciones, pese a la prohibición legal. Recordemos que Almagro es un decidido defensor de la recuperación de la democracia y las libertades en Venezuela y lanzó a fondo a la OEA en el objetivo de buscar el respeto de los derechos humanos y las bases democráticas en ese país.

Esa misma posición fue asumida por Almagro en la cuestión boliviana, a raíz del supuesto derecho de los actuales mandatarios a postular indefinidamente a la presidencia, pasando por encima de la Constitución y las leyes. Es más, luego del fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que permite la reelección indefinida como «derecho humano», Almagro se pronunció señalando que «la reelección presidencial no es un derecho humano y eliminar sus límites hace retroceder una democracia». Esta posición, así como la postura de la OEA sobre Venezuela, motivó que el presidente Morales lanzara duros adjetivos contra el Secretario General de la OEA, a quien calificó de títere. «El Gobierno de EEUU y sus títeres proimperialistas, como Almagro, son la peor amenaza para la democracia de los pueblos del mundo», decía Morales.

Pero luego Almagro dio aparentemente un giro inesperado a su posición, y luego de una entrevista de ambos en Washington, dijo que tenía una «excelente imagen» del mandatario boliviano, hasta señaló que era un «adalid de la equidad social». ¿A qué se debió este cambio? Los políticos bolivianos, acostumbrados a los dobleces y los golpes bajos, inmediatamente relacionaron el hecho con otras elecciones, o más bien con la posible reelección de Almagro como secretario general de la OEA. Recordemos que fue elegido el año 2015 y sus funciones culminan el próximo año y tendrá que irse, salvo que fuese reelegido, y para ello requiere la mayoría de votos de los países miembros del organismo americano. Por ello los políticos y activistas buscan reunirse con Almagro para recordarle las violaciones a las normas legales en Bolivia, y señalar que informes oficiales confirman que la mayor parte de la coca que se produce en el Chapare, zona que visitará, se desvía hacia la ilegalidad. Coincidentemente, allí este fin de semana se lanzará oficialmente la campaña electoral de Evo Morales.

De todas maneras, quienes buscan el respeto al ordenamiento legal y la democracia, esperan que la OEA actúe honrando su naturaleza y en el marco de la Carta de la OEA sobre la democracia. Tendrá la oportunidad de hacer que la transparencia, respeto al voto ciudadano y garantías para candidatos y electores primen en las elecciones de octubre. La OEA podría contribuir a que el Órgano Electoral se ciña a las normas legales y se designen funcionarios y vocales idóneos, y no militantes incondicionales. Recordemos que durante la vista de Almagro se firmará un acuerdo sobre la llegada de observadores, que en caso de mantenerse la actual estructura funcionaria y metodología del OEP, simplemente convalidaría unas elecciones efectuadas al margen de la legalidad.